Acné: tratamiento

 

En un post anterior hablamos del acné, sus características, y los factores que lo empeoran. En este post hablaremos de las diferentes opciones que disponemos para hacer que el acné desaparezca o se minimice.

 

El tratamiento del acné se basa en cuatro pilares: regular la secreción sebácea, evitar la obstrucción de la glándula sebácea, disminuir la población bacteriana y reducir la inflamación de la piel. Todos los productos que se pueden recomendar para una piel acneica atacan uno o varios de estos objetivos al mismo tiempo, con mayor o menor potencia según los principios activos que utilizan y las concentraciones a los que fueron formulados.

 

Intuitivamente pensaríamos que los medicamentos más fuertes son mejores y probar con medicamentos suaves o cosméticos es perder el tiempo, pero los medicamentos tienen más efectos adversos: irritación de la piel, fotosensibilización, afectación hepática, problemas circulatorios… y la lista continúa.

 

Es por eso que se intenta comenzar por los productos más inocuos, y a partir de la respuesta de la piel se va cambiando la recomendación hasta encontrar un tratamiento adecuado. A partir del aspecto de la piel el farmacéutico puede hacerse una clasificación rápida y determinar si son casos ligeros o moderados que se pueden tratar en la farmacia o si requerirán derivación al dermatólogo.

 

 

Tratamiento del acné: la rutina básica

 

La rutina básica de una piel acneica comienza con el paso cero: ¡no te toques las lesiones acneicas!

 

Manipular los comedones favorece que lesiones pequeñitas se transformen en lesiones inflamatorias importantes, por lo que debes eliminar los comedones con productos adecuados, y no a base de fuerza bruta. Las pápulas y nódulos tampoco deben tocarse, ya que al lesionar la zona pueden infectar el tejido circundante. Todo esto dificulta y alarga el tratamiento de las lesiones, y además favorece la formación de cicatrices, que es lo último que queremos que suceda.

 

Teniendo claro el paso cero podemos pasar al paso uno: una buena limpieza. La limpieza debe hacerse de mañana y de noche, pero no varias veces al día. El riesgo del exceso de higiene es la resequedad y la secreción extra de grasa para compensar, empeorando el control del acné. El limpiador puede ser una espuma, un gel o agua micelar, pero debe ser específico para pieles acneicas. Es verdad que hay gente que utiliza un limpiador para pieles normales o para todo tipo de pieles para retirar suciedad o maquillaje, pero estos limpiadores no tienen principios activos que permitan causar un efecto positivo a la piel acneica como los que tienen los limpiadores específicos de pieles acneicas.

 

A continuación, debes utilizar como mínimo una crema específica para piel acneica, una o dos veces al día. Las cremas te permitirán mantener el nivel de hidratación y son vehículos para principios activos que ayudarán a controlar tu acné. Siempre deben ser específicas para piel grasa o acneica. Es difícil encontrar en el mercado una crema que ataque los cuatro objetivos del tratamiento del acné a la vez, por lo que es recomendable combinarla con un sérum y una loción que permitan que tu tratamiento ataque todos los frentes.

 

La exfoliación con geles o cremas con partículas físicas no debe faltar.  Las partículas en suspensión arrastrarán la capa de piel superior, evitando que las células muertas tapen las glándulas sebáceas. De esta forma se minimiza la probabilidad de que se formen comedones. Una o dos veces por semana suele ser suficiente, pero puedes valorar si tu piel te pide puntualmente una exfoliación extra en nariz, barbilla o alguna otra zona. No te pases con la exfoliación porque también puede causar secreción de rebote o irritar la piel. Los exfoliantes más suaves suelen ser los que tienen partículas que se disuelven al exfoliar, mientras que los sólidos que no se disuelven suelen ser más fuertes. Fíjate que sean siempre exfoliantes faciales, no corporales o mixtos, ya que los faciales son los más específicos y mejor adaptados a su función.

 

Finalmente recuerda utilizar crema solar adecuada para tu tipo de piel, sobre todo si te has tocado los comedones (¡recuerda el paso cero!) para evitar que el sol favorezca la aparición de manchas o cicatrices. También será fundamental utilizar factor solar si se utilizan cremas, lociones y sérums con algunos principios activos en particular, como veremos a continuación.

 

 

Tratamiento anti-acné: productos de venta libre

 

Entre los diferentes productos de venta libre hay moléculas capaces de enfocarse en cada uno de los cuatro pilares del tratamiento del acné, y si se combinan bien, pueden crear una rutina de belleza muy efectiva.

 

Algunas moléculas frecuentes en cosméticos antiacné son:

  • Zinc PCA. PCA son las siglas en inglés de una molécula orgánica, el pyrrolidone carboxylic acid. Decrece la secreción de sebo sin resecar la piel.
  • Micropartículas sólidas, como la sílica o perlita, que permiten la adsorción del sebo evitando el brillo de la piel.
  • Ácido glicirricíco y compuestos relacionados: antiinflamatorio de origen natural, presente en el regaliz y otros extractos, evita la inflamación del acné ligero.
  • AHA o alfa hidroxi ácidos. Son ácidos orgánicos que favorecen la descamación de las capas más superficiales de la piel, evitando que se tapen las glándulas sebáceas y se forme el comedón. Entre ellos encontramos el ácido glicólico, el ácido cítrico, y ácido láctico. Su uso requiere acompañamiento con protectores solares de factor 30 o superior.
  • BHA, o beta hidroxi ácidos. Son muy parecidos a los alfa hidroxi ácidos, pero un ligero cambio en su estructura cambia un poco su actividad exfoliante. El más frecuente es el ácido salicílico.
  • Retinal y otros derivados de la vitamina A. Son moléculas capaces de normalizar la descamación y disminuir la inflamación, reduciendo la aparición de comedones y pápulas. Se recomienda utilizarlos de noche y acompañarlos de protección solar durante el día, sobre todo al inicio del tratamiento.
  • Aceite esencial de árbol de té. Sus propiedades antibacterianas se aprovechan para controlar el crecimiento de acnes.
  • Peróxido de benzoílo. Es un producto antibacteriano activo frente a acnes. También es capaz de controlar la secreción sebácea y favorece la descamación de la piel, con lo que resulta un muy buen antiacneico. Es capaz de desecar la piel, por lo se recomienda comenzar a utilizarlo en dosis baja y utilizar cremas con factor solar durante el día.
  • Otros extractos naturales de aplicación tópica. Se buscan extractos de plantas con actividad astringente o calmante, siendo el más clásico el agua de hammamelis.

 

El tipo de acné que tengas indicará el tipo de producto a utilizar: si tienes muchos comedones es posible que necesites hacer hincapié en renovar la piel y en controlar la secreción sebácea, mientras que, si tienes pocos granitos, pero muy rojos, necesitarás algo para favorecer la renovación y un producto que disminuya la inflamación.

 

Tu farmacéutico de confianza sabrá aconsejarte cuando te vea.

 

 

Tratamiento anti-acné: medicamentos bajo receta

 

Los casos de acné de grado III y IV suelen ser casos que el farmacéutico remite directamente al médico. Son casos que no responden con los productos de venta libre, ni siquiera usando la batería completa de gel, loción, serum, crema, mascarilla y factor solar.

 

Estos tipos de acné remiten con medicamentos que requieren receta y seguimiento médico, y conviene que comiences el tratamiento antes que aparezcan cicatrices difíciles de eliminar.

 

Además, el dermatólogo puede recetarte fórmulas magistrales que se adaptan exactamente a lo que necesitas en función de cómo te vea, es decir, si el dermatólogo considera que lo que necesitas no existe en el mercado como tal, hará una receta para que se prepare en la farmacia específicamente para ti.

 

Dentro de los medicamentos y principios activos que puede recetarte un dermatólogo se encuentran los siguientes:

  • Ácido azelaico: es un producto con actividad antibacteriana que además es capaz de regular procesos de crecimiento de la piel. Puede irritar la piel causando sensación de quemazón.
  • Antibióticos tópicos o por vía oral. Los antibióticos controlan la proliferación de P.acnes. También tienen efecto antiinflamatorio, con lo que ayudan a controlar la evolución del comedón a lesiones más graves. La clindamicina y la eritromicina se pueden utilizar por vía tópica, pero por vía oral es más frecuente utilizar doxiciclina o minociclina. Se utilizan durante el tiempo y a la dosis que indique el dermatólogo. Pueden causar fotosensibilización, reacciones de alergia y con el tiempo puede surgir resistencia al tratamiento.
  • Retinoides tópicos: la tretinoína o el adapaleno son moléculas que se utilizan sólo en medicamentos. Los medicamentos con retinoides tópicos suelen ser más potentes que los cosméticos con activos de esta familia, pero también son más irritantes y su uso sin fotoprotección puede llevar a quemaduras solares. Están contraindicados en personas con historia familiar de cáncer de piel.
  • Isotretinoína oral. Es el último bastión del tratamiento del acné severo. Da excelentes resultados, ya que no sólo evitan la formación de nuevas lesiones acneicas sino que también renueva la piel y ayuda a que desaparezcan o se difuminen las cicatrices. La contrapartida de este tratamiento es la resequedad, que llega a partir los labios. Sus efectos sobre el hígado y las mutaciones que pueden producir en embriones requieren un seguimiento médico más importante que otros medicamentos, por lo que sólo pueden dispensarse con receta de dermatólogo.
  • Anticonceptivos orales. Algunos anticonceptivos orales controlan bien el acné, debido a su actividad antiandrogénica. El médico escoge la dosis y las hormonas más adecuadas para cada paciente. No todos los anticonceptivos valen; de hecho, algunos son capaces de empeorar el acné.

 

El médico suele acompañar estos tratamientos con productos de limpieza e hidratación adecuados para cada caso. Y sí, es importante comprarlos todos: el medicamento hará su parte de curación, y las cremas y limpiadores complementarán el tratamiento y ayudarán a compensar sus efectos adversos.

 

Como puedes ver, sea cual sea tu caso de acné, hay esperanza. Y mientras estos productos hacen su efecto puedes recurrir al maquillaje adecuado para cubrir y disimular rojeces y granitos. Un buen maquillaje disimula mucho, y compra tiempo hasta que el tratamiento hace su efecto total.

 

No dudes en acercarte a una farmacia, que sabremos aconsejarte para que tu piel esté libre de imperfecciones.