Papel de la vitamina C y los β-glucanos sobre el sistema inmunitario: revisión

Revisión de: Ismael San Mauro-Martín* y Elena Garicano-Vilar.

Centros de Investigación en Nutrición y Salud, España.

 

Papel de la vitamina C y los β-glucanos sobre el sistema inmunitario: revisión

RESUMEN

Existe un creciente interés en conocer herramientas nutricionales al alcance de profesionales para el manejo de la modulación del sistema inmunitario del humano. Esta revisión bibliográfica se centra en los potenciales efectos beneficiosos sobre el sistema inmune atribuidos a productos alimenticios compuestos por β-glucanos de Pleurotus ostreatus, y/o Vitamina C. Este trabajo muestra el resultado obtenido en diferentes estudios con la ingesta de estos componentes sobre el sistema inmunitario, así como el efecto específico sobre marcadores inmunitarios como las interleuquinas, los linfocitos, células Natural Killer y los leucocitos, no sólo atendiendo a los mecanismos, sino a las experiencias en modelos in vitro e in vivo (animal y humano). Tanto la vitamina C como los β-glucanos parecen mostrar eficacia sobre el sistema inmune en diversos estudios, especialmente de forma conjunta, pero son necesarios más estudios.

Palabras clave: β-Glucanos; Prebióticos; Ácido ascórbico; Sistema inmunitario.

 

Introducción

Desde hace décadas la comunidad científica está poniendo énfasis en la relación entre una correcta alimentación, el estado nutricional y el funcionamiento del sistema inmunitario1. Así, algunos nutrientes se han ido postulando como moduladores de los componentes celulares de los humanos, como los probióticos y prebióticos2, vitaminas, como la vitamina B6 3-5 y minerales, como zinc6-8.

Asegurar el aporte de esos nutrientes y compuestos en la alimentación habitual o puntual del comensal podría tener ventajosas consecuencias, ya sea en forma de alimentación convencional o como suplemento alimenticio.

La vitamina C es un micronutriente al que tradicionalmente se le ha reconocido un poder ante infecciones agudas, refriados comunes, etc., y cuya efectividad sobre el sistema inmunitario ha sido estudiada. La utilización de suplementos de vitamina C todos los días -una práctica bastante extendida- para prevenir los catarros no está justificada, puesto que este efecto no se ha comprobado en la población general.

Sin embargo, Hemilä H explica que “sí tenemos evidencias de que el micronutriente acorta la duración de los resfriados y alivia sus síntomas9; afirmación sustentada también por Gorton et al. en 199910, dado que en su estudio obtuvieron que la gripe y los síntomas del resfriado en el grupo de prueba se redujo un 85% en comparación con el grupo control después de la administración de megadosis de vitamina C.

Otros de los compuestos que se postulan con dicha acción, desde hace décadas, son los sustratos que ingresan en el tracto digestivo y que mantienen y estimulan el crecimiento de la microflora intestinal, lo cual podría determinar la función y modulación del sistema inmunitario del individuo. Se mantienen intactos hasta ser fermentados en el colon por bacterias anaeróbicas, dando lugar a gases y ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Los subproductos de dicha fermentación, contribuyen al mantenimiento de una correcta estructura del colon y de su funcionamiento, por lo que se les atribuye un efecto destacable sobre el mantenimiento de la barrera intestinal. Se ha observado cómo los AGCC se absorben rápidamente por la mucosa intestinal, siendo una fuente importante de sustratos para el metabolismo del colonocito11.

Entre las fibras dietéticas con dicho potencial, destacan los β-glucanos (polisacáridos que forman parte de la fibra dietética principalmente presente en cereales, hongos y levaduras) y se diferencian, dentro de este tipo de fibras, los polisacáridos de alto y de bajo peso molecular, ya que el efecto sobre el sistema inmune dependerá del tipo de fuente de la que proceda la fibra, su grado de solubilidad y otros factores estructurales11.

Pero los β-glucanos no son el único potencial inmunomodulador conocido. Cada vez más empresas y/o científicos están experimentando en las mejoras de la acción del β-glucano mediante la adición de otros potenciales inmunomoduladores. Por lo tanto, las combinaciones de varios agentes naturales potencialmente inmunomoduladores son cada vez más populares. La característica más común de estas mezclas es el β-1,3-glucano, que tiene una fuerte sinergia con la vitamina C, probablemente debido a que la vitamina C estimula los mismos tipos de respuestas inmunes que el β-glucano12.

El ácido L-ascórbico o vitamina C es un donador de electrones que contribuye a la prevención del daño oxidativo. Dicho mecanismo resulta beneficioso en enfermedades humanas tales como la aterosclerosis (a través de la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad), la diabetes tipo 2 (a través del estrés oxidativo en la célula beta) y el cáncer (a través del mecanismo de reparación del ADN y daños relacionados con la oxidación del ADN). En adición, el ácido L-ascórbico es esencial para la biosíntesis de colágeno y L-carnitina (importante para la integridad de la membrana durante el embarazo y para la conversión de la dopamina a noradrenalina)13.

El cuerpo necesita vitamina C para las funciones fisiológicas normales. Le ayuda en la síntesis y el metabolismo de la tirosina, el ácido fólico y el triptófano, la hidroxilación de glicina, prolina, lisina, carnitina y catecolaminas. También aumenta la absorción de hierro en el intestino mediante la reducción del férrico al estado ferroso. Como antioxidante, protege al cuerpo de diversos efectos perjudiciales como los radicales libres, los contaminantes y las toxinas, lo cual supone un papel importante para el sistema inmunitario14.

La vitamina C, por tanto, se piensa que podría mejorar la función inmune, pero los mecanismos involucrados todavía son oscuros. Las funciones de la vitamina C sobre el sistema inmunitario y las consecuencias producidas por la deficiencia de esta son las siguientes15:

Funciones

• Antioxidante hidrosoluble altamente eficaz que opera en las fases acuosas, tanto intra como extracelulares.

• Puede regenerar otros antioxidantes (por ejemplo, la vitamina E).

• Primariamente, cofactor de reacciones que requieren de metaloenzima reducida de cobre o hierro.

• Conocido por ser el donador de electrones para ocho enzimas humanas que participan en la hidroxilación de colágeno y la biosíntesis de hormonas y aminoácidos.

Papeles principales en el sistema inmunitario

• Mejora la integridad de la barrera epitelial, promoviendo la síntesis de colágeno.

• Mantiene el estado oxidativo de las células y protege contra las especies reactivas del oxígeno generadas durante el estallido respiratorio y la respuesta inflamatoria.

• Estimula las funciones de los leucocitos (neutrófilos, y movimiento de los monocitos).

• Regula la respuesta inmunitaria a través de sus propiedades antivirales y antioxidantes.

• Reduce la duración y severidad del resfriado común.

• Reduce la incidencia del resfriado común y la neumonía en sujetos que practican ejercicio físico intenso o que viven en entornos con mucha gente.

Consecuencias de su deficiencia

• Disminución del interferón, actividad de los linfocitos T y la producción de colágeno.

• Disminución de la resistencia a las enfermedades.

• La suplementación con altas dosis, estimula la actividad fagocítica y la actividad de linfocitos T.

El principal objetivo de este manuscrito fue la revisión bibliográfica de los potenciales efectos beneficiosos sobre el sistema inmune atribuidos a productos alimenticios compuestos por β-glucanos de Pleurotus ostreatus, y/o vitamina C.

 

 

Puedes encontrar el estudio completo en el siguiente enlace:

San Mauro-Martín, Ismael, & Garicano-Vilar, Elena. (2015). Papel de la vitamina C y los β-glucanos sobre el sistema inmunitario: revisión. Revista Española de Nutrición Humana y Dietética19(4), 238-245. https://dx.doi.org/10.14306/renhyd.19.4.173