A lo largo de nuestra vida es usual que tengamos temporadas de más trabajo, más estrés, o más actividad que los usuales. Exámenes, fechas límite en el trabajo, cambios en las estaciones del año, una enfermedad, cambios en la actividad física, y otros tantos ejemplos inciden en nuestra salud física y mental creando una situación de cansancio a la que no estamos acostumbrados. Es muy común que la persona fatigada venga a la farmacia pidiendo vitaminas para el cansancio, algún producto natural, o algún estimulante suave para poder rendir como desea. Existen varias soluciones que podemos ofrecer desde la oficina de farmacia y las comentaremos en este post.

¿Qué es la fatiga?

La fatiga es una sensación de falta de energía, de agotamiento o de cansancio. Puede ser una respuesta normal al esfuerzo físico, al estrés emocional, o a ambos. No debe confundirse con la somnolencia, que es la necesidad de dormir, ni con la debilidad muscular, que impide hacer tareas físicas, aunque a veces estas tres aparezcan juntas. Una persona fatigada suele describir que “ya no tira como antes”, que el día no le rinde tanto, o que le cuesta mucho despertarse aunque haya dormido bien. Debido a la fatiga la persona ya no quiere comenzar una actividad, pues al poco rato se cansará o le costará mantener la concentración mental a lo largo de la actividad.

La fatiga por sí sola no es un problema de salud serio. Pero si además de fatiga sientes confusión, mareo, no orinas bien, duermes mal, tienes visión borrosa, sientes frío, o tienes cambios inexplicables de peso consulta con un médico, ya que estos síntomas más la fatiga delatan a una enfermedad que necesitará un tratamiento más específico. La anemia, la insuficiencia cardíaca, la apnea del sueño, la anorexia, el hipotiroidismo, la depresión, una diabetes mal controlada o incluso un cáncer pueden ir acompañados de una sensación de fatiga inexplicable que no se recupera con medidas básicas. Cuando trates la enfermedad de base la fatiga y los otros síntomas desaparecerán.

En la farmacia podemos ofrecerte soluciones cuando la fatiga se presentó hace poquitas semanas, si no tomas ciertos medicamentos y si no hay otro síntoma de alarma asociado. Pero si hablamos de un problema de más larga duración debes consultar al médico; probar de a una todas las soluciones que aquí te comentamos puede llevar a un retraso innecesario en el diagnóstico de una enfermedad de base.

¿Qué puedo hacer para mejorar mi fatiga?

Hay varias medidas no farmacológicas que ayudarán a mejorar un cuadro de fatiga reciente. Las dos principales: dormir bien y alimentarse bien. Un adulto necesita alrededor de ocho horas de sueño para rendir bien, y cumplir con sus horarios de comida… y de buena comida, no de bocadillos comidos con prisas entre tarea y tarea. El problema comienza cuando la vida nos exige más y decidimos recortar el tiempo de sueño y de alimentación para dedicar a otras cosas, ya que la biología es la que es y necesitamos lo que necesitamos. Si queremos que el cuerpo rinda debemos respetar sus necesidades de alimento y sueño, porque si no lo hacemos corremos el riesgo de rendir aún menos que lo usual. La mayoría de las veces, cuando volvemos a la actividad normal, a comer y a dormir normalmente, la fatiga desaparece por sí sola.

También es importante el ejercicio físico, ya que se ha visto que el sedentarismo empeora la fatiga. Un cuerpo bien ejercitado responde mejor ante un pico de actividad. Además el ejercicio físico ayuda a lidiar con el estrés, ya que durante el ejercicio el cuerpo libera unas sustancias químicas llamadas endorfinas que son capaces de reducir la percepción de dolor y de causar una sensación de bienestar similar a la que causa la morfina. En definitiva, salimos a correr y volvemos con un “mini-colocón” que nos ayuda a dormir mejor, a mejorar nuestra autoestima y a evitar la depresión.

Pero ¿quién le cuenta al jefe o al profe que no llegamos con todo porque necesitamos dormir mejor, mejorar nuestra alimentación y ya puestos, salir a correr? O también ¿qué se puede hacer si ya estás haciendo las cosas bien y aún así las demandas de tu entorno te hacen sentir fatigado? Lo ideal sería resolver aquello que te está desestabilizando, pero mientras eso no sucede puedes recurrir a vitaminas u otros complementos para reducir el cansancio.

Vitaminas para el cansancio

Las vitaminas para el cansancio o la fatiga son un clásico. Muchas vitaminas están involucradas en reacciones bioquímicas relacionadas con la obtención de energía, por lo que si hay carencia de una o varias vitaminas es lógico que se note un cambio en nuestro rendimiento. Cuando nuestra alimentación no aporta las vitaminas necesarias para nuestra actividad podemos recurrir a un suplemento de vitaminas para el cansancio, pero tener un extra de vitaminas cuando nuestra alimentación es correcta es innecesario: el exceso de vitaminas no mejorará nuestro rendimiento. Pero como en épocas de estrés es difícil comer normalmente (y en épocas de relax también, no nos vamos a engañar) es fácil que el aporte vitamínico no sea el óptimo. Por esta razón las vitaminas para el cansancio suelen funcionar bien, y es de las primeras cosas que recomendamos en una persona fatigada que come pocas frutas, legumbres y verduras. Existen multivitamínicos que aportan el 100% de la cantidad de vitaminas que necesitamos en un día para complementar en forma general las necesidades del cuerpo hasta que adaptemos nuestra dieta a las necesidades actuales. Otros multivitamínicos se enfocan en necesidades específicas: por ejemplo, las vitaminas B son fundamentales para el trabajo neuronal, por lo que algunas fórmulas de vitaminas para el cansancio causado por el estudio aportan dosis altas del complejo B. La vitamina C no tiene resultados concluyentes aún en lo que a compensar la fatiga se refiere, pero como tiene cierta lógica pensar que durante los esfuerzos se requiere un aporte extra de antioxidantes se suele añadir vitamina C a la mayoría de los multivitamínicos para el cansancio.

Es importante discontinuar la toma de vitaminas para el cansancio en cuanto tu alimentación mejore o cuando el factor que causa el cansancio desaparece de tu vida. El exceso de vitaminas en el mejor de los casos es derrochar el dinero, y en el peor te puede causar problemas de salud por hipervitaminosis.

Vitaminas para el cansancio: los vitaminoides

Existen moléculas importantes para el metabolismo energético que pueden mejorar un cuadro de fatiga, pero que no son exactamente vitaminas. Las vitaminas son moléculas que tienen que obtenerse de la dieta porque el cuerpo no puede sintetizarlas por sí misma. Los vitaminoides en cambio sí que son sintetizados por nuestro cuerpo, pero cuando faltan por una u otra razón hay que aportarlos desde fuera, ya que su falta se traduce en problemas de salud. En lo que a la fatiga concierne podemos mencionar la carnitina y la coenzima Q10.

Carnitina

La carnitina se utiliza muchísimo en ámbitos deportivos, ya que interviene en el metabolismo energético del músculo. Sin embargo la evidencia que demuestra su buen funcionamiento es muy justita: algunos estudios hablan de la mejora de las agujetas en gente poco entrenada, y otros de la menor acumulación de lactato (un desecho de la actividad muscular) pero no está clara su relación con el mejor rendimiento muscular ni con la disminución de la fatiga.

Coenzima Q10

La coenzima Q10 está involucrada en la respiración celular, es decir, en el mecanismo por el que se produce energía en las células. La coenzima Q10 está demostrando ser útil en fatiga relacionada con la toma de estatinas y en situaciones de alto estrés oxidativo. Se utiliza en algunos complementos vitamínicos para asegurar que no falte durante la respiración celular en momentos de alta demanda.

El hierro y el cansancio.

El hierro es un mineral esencial, necesario para que cientos de proteínas realicen su función en nuestro organismo. La cantidad de hierro en nuestro cuerpo está altamente regulada; si falta es un problema, si sobra también. La falta de hierro, si llega a traducirse en anemia, puede ser la responsable de un cuadro de fatiga. Esta fatiga puede cursar con sensación de falta de aire, frecuencia respiratoria muy aumentada al realizar ejercicio físico, e incluso palpitaciones. El exceso de hierro, poco frecuente, suele asociarse a enfermedades de base. Hemos hablado más de los alimentos ricos en hierro en este artículo (link a alimentos ricos en hierro), pero si hiciera falta existen medicamentos y complementos alimenticios que pueden ayudar en caso que se necesite un aporte extra de hierro en la dieta.

Vitaminas, minerales ¿hay algo más?

¡Si, claro! Si te alimentas bien y quieres “un extra” hay varios productos que pueden ayudarte a lidiar con la fatiga que no son vitaminas para el cansancio. Algunos de estos productos están contraindicados en casos de hipertensión, problemas cardíacos, embarazo, o problemas nerviosos, por lo que te recomendamos que consultes con tu farmacéutico de confianza antes de comenzar a utilizarlos.

Café

Un clásico que no podíamos dejar de mencionar: la cafeína. Las semillas de café (Coffea sp.) son ricas en cafeína, una molécula capaz de estimular es estado de vigilia y de aumentar la capacidad de realizar ejercicio físico. Para los que necesitan un chute de cafeína importante existe la cafeína en pastillas, pero es de uso puntual. El exceso de cafeína puede producir insomnio, nerviosismo y subir ligeramente la tensión, por lo que no es de elección en hipertensos. Además la cafeína produce acostumbramiento: pasa de ser estimulante a ser necesaria para no sentir somnolencia.

Guaraná

Las semillas de guaraná (Paullinia cupana) además de ser ricas en cafeína y servir como estimulante, no tienen el problema de subir ligeramente la tensión. El extracto acuoso de guaraná ha demostrado mejorar el estado físico y la memoria en determinadas condiciones.

Jalea Real

La jalea real también se utiliza en casos de cansancio o astenia, pero tiene menos evidencia a su favor en este uso particular. Su efecto antioxidante y la neuroprotección que ha demostrado en algunos ensayos clínicos parecerían estar relacionadas con el efecto antifatiga.

Eleuterococo

También llamado ginseng siberiano, las raíces de eleuterococo (Eleutherococcus senticosus) tiene propiedades inmunoestimulantes y mejora la sensación de bienestar y capacidad de trabajo, aumentando la resistencia al estrés. Es muy buena en casos de fatiga, astenia y sensación de debilidad.

Ginseng

La raíz de Panax ginseng favorece la recuperación en casos de agotamiento físico y estrés psicológico. Es útil incluso como tratamiento coadyuvante del cáncer por ser capaz de ayudar a abrir el apetito de estos pacientes, aunque es conveniente consultar a un profesional antes de utilizarlo para esto.

Esquisandra

El fruto de Schisandra chinensis contiene moléculas capaces de incrementar la capacidad física, intelectual, y proteger del estrés. Combinarla con rodiola y eleuterococo ha demostrado buenos resultados.

Rodiola

La Rhodiola rosea es una planta cuya raíz tiene mléculas adaptógenas, antidepresivas y ansiolíticas. Ha demostrado mejorar el rendimiento físico y mental en situaciones de fatiga, así como la capacidad de trabajo, la memoria y la atención.

¿Qué productos hay en el mercado?

¡Muchos! Como primer punto debemos señalar que, tanto vitaminas como minerales, deben provenir de una dieta balanceada. Utilizar complementos alimenticios no es el sustituto de una buena alimentación. Ahora bien, en momentos puntuales en los que hay una mayor exigencia y no hemos podido adaptarnos rápidamente, podemos recurrir a complementos.

¿Cuál es el que más conviene? Hay que ver cada cados, pues hay muchas marcas en el mercado y no todos los cansancios son iguales. Nuestra marca exclusiva Minolvie® te ofrece Minolvie Hierro, con vitaminas C, B y hierro, pero hay muchos más: Berocca®, Multicentrum®, Supradyn®… Comenta tus síntomas con tu farmacéutico de confianza, que sabrá ayudarte a escoger cuál o cuales son los mejores complementos para ti.

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