¿Cuándo debo tomar vitaminas?

Los complementos alimenticios formulados a base de vitaminas y minerales son muy demandados en las oficinas de farmacia. Hay fórmulas que incluyen vitaminas y minerales, otras que añaden extractos de plantas, o incluso moléculas que, sin ser vitaminas exactamente, tienen utilidad para nuestro cuerpo. Pero, ¿siempre son necesarias las vitaminas? ¿Cuándo es necesario tomarlas? ¿Y cuándo estás tomando lo que no necesitas? Resolvemos estas y otras dudas en este artículo.

 

 

¿Qué hay en un producto a base de vitaminas?

 

¡De todo un poco! Algunos productos contienen cantidades altas de varias vitaminas y minerales, como para que obtengas en una toma casi toda la cantidad necesaria de vitaminas y minerales que necesitas en un día. También hay productos más específicos que cubren una necesidad en particular, por ejemplo:

  • Mejorar el ojo seco.
  • Prevenir el avance de la degeneración macular asociada a la edad.
  • Mejorar el rendimiento físico e intelectual.
  • Recuperación después de situaciones de desgaste físico.
  • Optimizar el crecimiento del cabello.

Algunos productos puede que los recete el médico, otros te los recomienda tu farmacéutico, y otros puede que los escojas porque salen en la televisión o te han comentado que existen y crees que te pueden ayudarte.

 

 

¿Cómo sé cuál es el que me hace falta?

 

En principio te recomendamos que, antes de confiar en un reclamo publicitario y comprar por tu cuenta un producto de venta libre, le comentes tus síntomas a tu farmacéutico de confianza. Muchas veces hemos visto que nos piden vitaminas pero, al dialogar durante la dispensación, vemos que las necesidades del cliente no se suplen con vitaminas.

 

Los típicos casos son:

  • Persona que come poco y quiere complementar la dieta (niños que están en fase de comer sólo lo que les gusta, personas mayores que comen menos porque empieza a decaer la salud, adultos inapetentes por estrés o problemas emocionales, etc.). El problema en estos casos es que, cuando dejas de comer, además de faltarte vitaminas y minerales te faltan nutrientes esenciales como proteínas, grasas e hidratos de carbono. Comer menos no se compensa con vitaminas, sino con productos más completos que incluyan los nutrientes que no tomas. Además, es importante averiguar de dónde sale la falta de apetito, para poder curar el problema de raíz y volver a comer normalmente.
  • Persona estresada que “no puede con la situación”. En estos casos, además de valorar si necesitas vitaminas, es conveniente buscar algún producto que ayude con los síntomas del estrés. La rodiola te ayuda a responder mejor ante la situación, la valeriana ayuda a tranquilizarse, la pasiflora ayuda a dormir mejor… es cuestión de buscar, seguro que algo encontramos que te ayudará.
  • Persona que está cansada por exceso de trabajo físico. Las vitaminas pueden ayudar puntualmente si hay un desgaste mayor, pero puede resultar de utilidad utilizar un complejo vitamínico con plantas estimulantes… o descansar más y mejor, porque nada sustituye a las ocho horas de descanso.

 

 

¿Cuándo NO necesito un multivitamínico?

 

Básicamente, cuando eres una persona sana y comes bien. Muchas veces vemos gente que no tiene ningún problema y se alimenta bien, pero pide un multivitamínico “porque las vitaminas son buenas”. También es común ver a padres que piden vitaminas para sus hijos aunque estén creciendo bien y comiendo adecuadamente para su edad, y sin que el pediatra lo recomiende, pero que las quieren “para que no le falte nada al peque”. En cualquiera de los dos casos es posible que haya un impacto para el bolsillo que no se vea compensado con la mejoría de la salud que se desea obtener.

 

Los multivitamínicos tampoco te ayudan si tienes un problema de salud con más impacto en tu vida. Si notas agotamiento físico hasta el punto de que te falta de aire quizás tengas anemia y necesitas hierro en cantidades terapéuticas, no lo poquito que viene en un multivitamínico. O si el estrés es tal que no puedes bajarte de la cama y te dan ganas de echarte a llorar cada mañana, quizás necesitas un antidepresivo suave, no vitaminas. Los problemas de cierta intensidad es mejor que los hables con un profesional antes de intentar resolverlos por tu cuenta con un complemento alimentario.

 

Como ves, hay mucho para analizar juntos cuando nos haces una petición de vitaminas. No dudes en hablar con tu farmacéutico de confianza, que con su buen consejo podrás obtener lo que realmente te hace falta para resolver tu problema de salud.