¿Cómo cuidar un tatuaje nuevo?

Un tatuaje es mucho más que un dibujo permanente en la piel. Es un símbolo de identidad, de algo que nos resulta muy cercano y queremos llevar con nosotros a todas partes. Y buena parte del resultado final del tatuaje depende del cuidado que le demos los primeros días. ¿Cómo hacer para cuidar bien un nuevo tatuaje? Te lo contamos en este artículo.

 

 

¿Qué es exactamente un tatuaje?

 

Un tatuaje es un dibujo permanente que se obtiene haciendo llegar tinta hasta una capa profunda de la piel, la dermis. La mano del tatuador o una máquina empuja una aguja con tinta para que penetre en la piel y deposite el pigmento. Los macrófagos (unas células de defensa de la dermis) absorben las gotas de color para intentar procesarlas como a cualquier otro cuerpo extraño (bacterias, virus, etc) pero como no pueden hacerlo, las gotas se quedan fijas en el interior de los macrófagos tintando de forma permanente esa zona de la piel.

La perforación realizada causa microheridas y es normal que la piel sangre durante el proceso de tatuado, ya que se rompen vasos sanguíneos pequeños en el proceso. También es normal que la piel secrete líquido, como pasa al hacerse una ampolla, pero este líquido no queda retenido porque no hay nada que lo retenga; en el proceso de tatuado se pierden las capas superficiales de la piel.

Así descrito, vemos que un tatuaje es una forma de agresión a la piel; de hecho, la reacción de la piel al tatuaje es muy parecida a la que se ve cuando se produce una quemadura. Si queremos que la piel se cure y el tatuaje luzca en toda su belleza debemos cuidar adecuadamente la piel; cuanto mejor se cure, mejor se verá el tatuaje.

 

 

¿Cómo cuidar la piel después de un tatuaje?

 

Para empezar, atento a las instrucciones de tu tatuador. No hay “un libro” que indique cómo cuidar de modo perfecto el tatuaje, pero sí que hay objetivos claros: mantener el tatuaje hidratado, favorecer la cicatrización de la piel, y evitar las infecciones. Algunas instrucciones comunes son:

  • Dejar el film que te coloca el tatuador durante unas horas. Esto protege la piel en un momento en el que está muy expuesta a las infecciones y a la irritación.
  • Cuidar el tatuaje con lavados y aplicación de crema. En estos casos:
    • Lava el tatuaje una o dos veces al día. Debes manipularlo con las manos limpias, tocándolo con suavidad. Seca el tatuaje a toques, con gasas estériles o papel de cocina que no deje residuo, evitando las toallas reutilizadas varios días. Si la piel te lo pide puedes repetir alguna vez más al día, pero “no te pases”.
    • Utiliza jabón y cremas sin perfumes, ni alérgenos, ni productos que puedan irritar la piel. La más típica es la Bepanthol®, pero también se recomiendan la Eucerin Aquaphor®, Cicaplast® Tattoo, y otras que son muy reparadoras. Hay quien recomienda la vaselina porque es un producto básico y económico que ayuda a mantener la piel en buen estado, pero carece de productos que aceleren la cicatrización.
  • Cuidar el tatuaje con apósitos estériles como los que se usan en heridas y quemaduras. Esta recomendación está cogiendo fuerza hace un tiempo relativamente corto. Los apósitos favorecen la cicatrización de la piel, disminuyen el picor y la irritación y evitan que la piel se infecte, ya que la aíslan del exterior.

Puedes usar apósitos o usar crema, pero el objetivo final es el mismo: mantener la piel hidratada, cuidada, y favorecer su recuperación. Cuidado: estos apósitos no se sustituyen con el papel de cocina, pues la tecnología es completamente diferente. Puedes hablar sobre las mejores opciones para ti con tu tatuador o con tu farmacia de confianza.

 

 

¿Qué NO hacer para cuidar el tatuaje?

 

Hay cosas que tenemos que hacer para cuidar al tatuaje, y hay cosas que NO tenemos que hacer para que el tatuaje se cure bien:

  • No utilices productos “baratitos” para ahorrar. Comprar cualquier loción hidratante o jabón por no gastar un poquito más en productos específicos de tatuaje hace que expongas la piel a productos que no puede tolerar ahora mismo, dificultando su curación y favoreciendo los problemas.
  • No utilices Betadine® o alcohol. No son necesarios, ya que un tatuaje no debería necesitar desinfectantes de esta categoría. Además resecan mucho la piel, cambiando el resultado del tatuaje. Si crees que los necesitas habla con tu farmacia de confianza, para que te recomienden lo que realmente te irá bien.
  • No lo toques ni lo rasques. A veces puede picar, un poco si es recuperación normal, muy mucho si hay un problema tipo sensibilización o alergia. En cualquier caso, tocar y rascar implica contaminar y lesionar la piel, por lo que mejor dejar al tatuaje “en paz”. Si no aguantas el picor habla en tu farmacia de confianza para que te ayuden a sobrellevar el picor.
  • No arranques las costras. A medida que pase el tiempo aparecerán costras en tu tatuaje, y es supertentador arrancarlas. Hacerlo arrastra piel y partículas de color, con lo que el tatuaje quedará peor tintado y mal cicatrizado. Además favorece la aparición de infecciones.
  • No “te pases” con la crema. Dependiendo de cómo esté tu piel puedes necesitar usar la crema post tatuaje unos días más, pero con una vez o dos al día ya es suficiente. Usarla varias veces al día sin necesidad puede mantener la zona demasiado húmeda y dificultar la recuperación, además de ser un gasto innecesario de producto.
  • No lo expongas al sol durante un mes. El sol quema la piel, dificulta la recuperación y favorece reacciones de fotosensibilidad. Además, la radiación interacciona con los colores y los altera, cambiando el resultado final.
  • No lo expongas a agua de piscina o mar durante un mes. Además de piscina y playa favorecen que expongas el tatuaje al sol, estas aguas pueden irritar o infectar al tatuaje.
  • No utilices ropas ajustadas. En este momento es mejor evitar los roces. Si no puedes evitarlos, cubre el tatuaje con un apósito adecuado (otra vez, hay cosas mejores que el film de cocina).

 

Si te haces un tatuaje en verano pide instrucciones a tu tatuador y a tu farmacéutico para lograr el mejor cuidado posible. Existen cremas para tatuajes que incluyen protección solar muy alta (50+) y productos que permiten aislar la piel del agua de mar o de la piscina (apósitos curativos o rollo Fixomull®) pero el uso debe ser más esporádico que regular. “Huir” del sol y del agua de mar y piscina suele ser el mejor consejo.

 

 

Alerta I: la piel reacciona mal al tatuaje

 

Un par de días después de hacer un tatuaje habrá exudación de líquido y tinta, totalmente normales. Luego la piel se seca un poquito y se pela, se pone roja y pica. Es parte del proceso de cicatrización normal y los síntomas disminuyen a lo largo de 2-3 semanas. Pero si estos síntomas no bajan, o si aparecen reacciones tipo eccema, rash o ampollas, puede que estés sufriendo una reacción a las tintas utilizadas en el tatuaje. Las más comunes son estas reacciones:

  • Reacciones tipo dermatitis de contacto. El color rojo es de los que más causan este tipo de reacciones. También el “henna negro” de los tatuajes temporales es muy conocido por estas dermatitis: el henna original es marrón rojizo, y para que sea negro lo mezclan con un pigmento capaz de causar reacciones alérgicas importantes.
  • Reacciones tipo fotosensibilización. Suceden cuando el sol interactúa con los componentes de la tinta estimulando reacciones que desembocan en una irritación. El color amarillo es el gran responsable de la fotosensibilización, aunque se ha descrito con otros colores.

Los otros colores causan reacciones diferentes y con menos frecuencia, pero pueden suceder. Así que alerta a cualquier cambio que no sea la rojez y el picor normal, y si sospechas una reacción anormal habla con tu tatuador y con un profesional de la salud. Sabiendo con qué colores te han tatuado se puede investigar qué tipo de reacción has tenido, y a partir de allí, determinar el tratamiento a seguir.

 

 

Alerta II: ¿se me ha infectado el tatuaje?

 

Las infecciones son raras, pero pueden aparecer si se usa tinta o herramientas contaminadas, o incluso si no se cuida al tatuaje adecuadamente. Las recomendaciones de cuidado post-tatuaje también están para evitar infecciones: cuidar el tatuaje con las manos limpias, evitar que se ensucie durante los primeros días y evitar las piscinas y los baños mantendrán a la piel libre de bacterias potencialmente patógenas.

 

¿Cómo saber si un tatuaje está infectado? El diagnóstico final lo hace un médico, pero estos síntomas apuntan a un tatuaje infectado:

  • Tatuaje rojo e inflamado, como un rash o con “bultitos”, un aspecto diferente a la rojez inicial.
  • Secreción de pus o de líquido.
  • Dolor en la zona.
  • Área más caliente que el resto del tatuaje o que el miembro tatuado.
  • Escalofríos.

Es fundamental prestar atención al tatuaje para comenzar a tratar una posible infección con los primeros cambios y no cuando la infección ya se haya afianzado. Dependiendo la profundidad y la presentación de la infección, el médico puede recomendar una crema antibiótica o incluso antibióticos por vía oral.

Así que ya sabes, confía en tu farmacia también para curar tu nuevo tatuaje.