Diabetes: ¿Qué es la diabetes?

 

¿Qué es la diabetes?

 

La glucosa es un azúcar fundamental para la vida del ser humano, porque es la fuente de energía principal de las células de nuestro organismo. Los niveles de azúcar en sangre (“la glicemia”) son regulados por un mecanismo coordinado entre varias moléculas sintetizadas por nuestro organismo, entre las que contamos la insulina y el glucagón: la insulina permite que la glucosa entre a las células para ser metabolizada, con lo que la glicemia baja, y el glucagón sube la glicemia para que en todo momento haya un buen aporte energético para nuestras células. Es un sistema de control muy fino que mantiene la glicemia en niveles adecuados para la vida, ya que tanto el exceso o la falta de glucosa en sangre acarrea consecuencias importantes para nuestra salud.

 

La diabetes mellitus es una enfermedad que aparece cuando, por diferentes motivos relacionados con la glucosa y la insulina, aumenta la glicemia, es decir, aparece una hiperglicemia. La glicemia ideal para detectar diabetes se mide en una muestra de sangre obtenida luego de 8 horas de ayuno, antes de desayunar. Los diferentes valores que se pueden obtener indicarán diferentes estados de salud:

 

Glicemia en ayunas entre 70-100 mg/dL Glicemia normal
Glicemia en ayunas entre 100-125 mg/dL No hay diabetes, pero se considera que está aumentado el riesgo de tener diabetes tipo II (prediabetes)
Glicemia en ayunas mayor o igual a 126 mg/dL Diagnóstico de diabetes

 

Aunque hablamos de “diabetes” a secas, el nombre completo de la enfermedad es diabetes mellitus. Se definen dos tipos de diabetes, dos enfermedades causadas por mecanismos bien distintos que comparten un aumento importante en la cantidad de orina generada: la diabetes mellitus y la diabetes insípida.  Mellitus viene del latín y significa “con miel” o “dulce”, e “insípida” significa “sin sabor”.  Estos “apellidos” se escogieron porque los médicos saben desde la antigüedad que los pacientes que orinan mucho generan orina o muy dulce, o muy aguada.  Y sí, hubo médicos que saboreaban la orina de sus pacientes para poder diagnosticar.

 

La historia de la diabetes

 

La primera mención de la diabetes en la historia escrita de la humanidad está en el papiro de Ebers: los antiguos egipcios ya habían descubierto que había una enfermedad asociada al aumento de la producción de orina. Los antiguos griegos también descubrieron los tres primeros síntomas que alertan de una diabetes: polidipsia (mucha sed), polifagia (mucha hambre) y poliuria (mucha orina).  Los médicos de la antigua India ya sabían que algunos pacientes generaban grandes volúmenes de orina capaz de atraer a las hormigas. Y a lo largo de los siglos y las culturas los médicos prescribieron algunos tratamientos para los diabéticos, pero como no funcionaban, la diabetes equivalía a una sentencia de muerte. El paciente fallecía por consecuencias varias de la glicemia descontrolada: pérdida de peso extrema, problemas cardíacos, daño renal, o ulceraciones, entre otras posibles consecuencias.

 

Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX se produjeron estudios y experimentos que permitieron comprender la relación entre la insulina y la glucosa. La insulina es una proteína secretada por el páncreas cuando sube la glicemia, y su secreción permite que la glucosa entre en los tejidos corporales para ser utilizada, bajando el nivel de glucosa en sangre. Pero hubo que esperar hasta 1922 para tratar exitosamente y por primera vez a un enfermo de diabetes, abriendo las puertas al tratamiento (que no curación) de la diabetes. La primera terapia contra la diabetes consistió en insulina obtenida del páncreas de animales, primero de vaca y luego de cerdo, hasta que en año 1982 se comercializó la primera insulina recombinante: una copia de la insulina humana fabricada por bacterias modificadas específicamente para llevar a cabo esta tarea.

 

Tipos de diabetes

 

Hay varios tipos de diabetes mellitus. Tienen diferentes mecanismos bioquímicos, diferente pronóstico y diferente tratamiento, pero todas tienen en común el aumento de la glicemia. Los más frecuentes son la diabetes tipo I, diabetes tipo II, y la diabetes gestacional. La diabetes tipo I es más frecuente en niños, mientras que la diabetes tipo II la desarrollan mayoritariamente los adultos. Hablaremos más en detalle de cada uno de estos tipos en otra publicación.

 

Otros tipos menos frecuentes de diabetes son la diabetes secundaria a enfermedades pancreáticas, la diabetes causada por medicamentos, y la diabetes relacionada con la fibrosis quística.

 

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