Los beneficios de la dieta mediterránea

La dieta mediterránea es mucho más que una combinación de alimentos saludables. Es una herencia cultural pasada de generación en generación durante miles de años que no solamente enseña a comer, sino que también cuida el medio ambiente. ¡Y además es sabrosa! Te contamos algunos elementos clave de la dieta mediterránea en este artículo.

 

 

¿Qué es la dieta mediterránea?

 

La dieta mediterránea es un tipo de alimentación que se basa en la cocina tradicional de los países que se encuentran alrededor del Mar Mediterráneo. Incluye platos de países como España, Italia, Grecia, Turquía, Chipre o Croacia y, aunque hay variaciones regionales, el punto común es que es una dieta rica en productos de proximidad. Termina siendo una dieta rica en verduras, frutas, granos enteros, frutos secos, semillas y aceites vegetales como oliva o argán, que toma proteína del pescado, de animales pequeños y de huevos y que limita el consumo de lácteos y de carne roja. El estilo de vida mediterráneo es un estilo de vida en el que se realiza ejercicio, se aleja al sedentarismo y se come en familia o con amigos, lo que ayuda a mantener las tradiciones culinarias.

El interés de la comunidad científica en la dieta mediterránea data de los años ‘50, cuando se comenzó a asociar la diferente dieta y forma de vida entre americanos y europeos con los diferentes índices de salud que tenían ambas poblaciones.

 

 

¿Por qué es tan buena la dieta mediterránea?

 

Por un lado, porque aporta las suficientes calorías y nutrientes esenciales que las personas necesitamos para funcionar bien y mantener nuestra salud. Las vitaminas y minerales que aportan los vegetales, frutas, cereales integrales, nueces, aceite de oliva virgen y pescado son tan completas y variadas que es muy muy raro ver enfermedades relacionadas con carencias de nutrientes en la población que sigue la dieta mediterránea. Las enfermedades carenciales aparecen a medida que nos alejamos de la dieta mediterránea estricta y empezamos a comer más “a lo occidental” (comida industrial, exceso de sal y azúcar, más carne roja, sedentarismo) .

 

Por otro lado, porque se han visto varios beneficios de salud más allá de la dieta completa, como su impacto en la salud cardiovascular y metabólica.

 

 

¿Qué beneficios para la salud tiene la dieta mediterránea?

 

Los diferentes estudios científicos han visto que una buena adherencia a la dieta mediterránea se traduce en:

  • Mejor estado del endotelio vascular (la capa interna de las arterias) previniendo problemas vasculares (infartos, ictus, etc).
  • Menor resistencia a la insulina (protege contra la diabetes)
  • Más capacidad antioxidante de nuestro organismo, sobre todo al consumir aceite de oliva virgen extra.
  • Reducción de casos de Parkinson y Alzheimer en poblaciones que adhieren a la dieta mediterránea.

Y cuanto más nos alejamos de la dieta mediterránea y más nos acercamos a los patrones modernos occidentales más nos acercamos a los problemas cardiovasculares, a la diabetes y a otras enfermedades.

 

 

¿Qué otros beneficios aporta la dieta mediterránea?

 

La dieta mediterránea también cuida de nuestro hogar. Varios estudios han comprobado que, cuanto más nos alejamos de la dieta mediterránea, mayor es el impacto en el planeta y mayor es nuestra huella de carbono. Esto es porque la dieta mediterránea presenta varias ventajas ecológicas:

  • Menor consumo de agua, por el tipo de riego y cultivo que requieren las plantas propias de la dieta mediterránea.
  • Menor gasto de energía para producir alimentos. Por ejemplo, los alimentos de la dieta mediterránea requieren menos invernaderos y requieren menos transporte dentro de Europa por ser un alimento local.
  • Menor emisión de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, el consumo de pescado como fuente de proteína animal genera menos gases de efecto invernadero que el consumo de carne roja debido a menores gastos de transporte, menor utilización de tierra, menor emisión de gases de los propios animales, etc.
  • Menor demanda de suelo. La dieta mediterránea crece bien en nuestros suelos, sin necesidad de aplicar grandes cantidades de fertilizantes, y no agotan tanto la tierra como otro tipo de cultivos.

Como ves, la dieta mediterránea es buena para nosotros y es buena para el planeta.

 

 

¿Por qué nos alejamos de la dieta mediterránea?

 

La forma de vida que llevamos nos arrastra a buscar alimentos de preparación rápida, sabrosos, y económicos. La dieta mediterránea, en cambio, está asociada a una cierta inversión de tiempo en la cocina: no podemos pretender cocinar un buen salmorejo ni un sabroso sofrito en dos minutos abriendo un envase y la puerta del microondas. Además, la dieta mediterránea se asocia a un desembolso económico mayor: varios países han constatado que las familias que más adhieren a una dieta tipo mediterránea tienen un presupuesto mayor en comida.

Pero el cambio hacia la dieta occidental, aunque sea barata y rápida, nos está “pasando factura” en términos de salud; quizás no sea posible dejarla de un día para el otro, pero sí que vale la pena intentar acercarse día a día a la dieta mediterránea. Cambiar la merienda a base de bollería industrial por la fruta, intentar hacer en casa algunos alimentos en vez de comprarlos precocinados o ultracongelados, cambiar un plato de carne por uno de pescado (aunque sea un pescado de los baratitos) puede hacer mucho por nuestra salud cardiovascular.

 

 

¿Cómo puedo valorar mi dieta?

 

Lo primero sería hablar con un profesional para que te ayude a hacer cambios en tu dieta. Existen herramientas, como el cuestionario MEDAS-14 para adultos y el cuestionario KIDMED para niños y adolescentes, que ayudan ver qué tan cerca o qué tan lejos está tu dieta actual de la dieta mediterránea. En función de los resultados y de tu estado de salud pueden aconsejarte los cambios más adecuados para tu dieta. Y en tu farmacia de confianza también pueden darte consejos nutricionales, por lo que si quieres tener más información sobre la dieta mediterránea y cómo acercarte a ella, cuenta con nosotros.