Cuidado de las lesiones faciales por el uso de mascarillas

La mascarilla ha llegado para quedarse entre nosotros durante las próximas semanas o meses. Además de que ya es obligatoria en el transporte público, su uso está altamente recomendado para salir a la calle o para ir a trabajar. Es una pieza de protección personal y grupal fundamental en estas épocas pero ¿qué opina la piel del rostro sobre estar tapada varias horas al día? ¿Cómo podemos hacer para que la piel no sufra el impacto del uso continuo de las mascarillas?

 

 

¿Qué le pasa a la piel con las mascarillas N95, FFP2 y similares?

 

En personas que usan mascarillas FFP2 durante un largo periodo de tiempo, como por ejemplo el personal sanitario, se han observado marcas, heridas por rozamiento, e incluso úlceras por presión debido al uso continuado de este tipo de equipos.

 

 

¿Por qué sucede esto?

 

Los equipos de protección personal basan su eficacia en dos aspectos claves: el sistema de filtrado impide el movimiento de partículas a través de las mascarillas, y el excelente ajuste a la cara que hacen la pieza metálica nasal y las tiras que sujetan la mascarilla impide que pasen partículas entre la mascarilla y la piel.  Por ese motivo la piel está sometida a presión y al contacto con el vapor de la respiración a lo largo de las horas que utilizas la mascarilla.

 

 

¿Y con las mascarillas quirúrgicas o de algodón?

 

La situación en estos casos es diferente, ya que el ajuste no es tan perfecto y por lo tanto no molesta tanto. Pero sí que puede haber irritación o dermatitis por el roce de la mascarilla o por la retención de humedad. La gente con piel acneica, rosácea, atopia o dermatitis seborreica también puede notar un brote en la zona de la mascarilla.

 

 

¿Cómo puedo prevenirlo?

 

Si ves que tienes que utilizar estas mascarillas durante largas horas, te recomendamos:

  • De forma segura, es decir, lejos de todo riesgo, manipulando con máximo cuidado y con las manos limpias, mira de aflojar o retirarte la mascarilla cada dos horas aproximadamente.
  • Mantén la piel limpia e hidratada. Utiliza productos de limpieza e hidratación adecuados para tu tipo de piel. Es posible que necesites cambiar lo que usabas antes; observa si hay cambios como rojez, tirantez o sensación oleosa. Consulta con tu farmacéutico ante cualquier cambio que veas.
  • Lava tu rostro antes y después de colocarte la mascarilla. Seca a toques, sin fricción.
  • No utilices maquillaje por debajo de la mascarilla, ya que el exceso de capas de crema y polvos atrapados con la humedad de la respiración puede favorecer el crecimiento de microorganismos.
  • Puedes aplicar alguna crema reparadora si ves que aparece irritación, o crema de árnica si ves que hay morados. No esperes a que sea una lesión, consulta en cuanto aparezca el problema.

 

Esta es una de las razones por las que no se recomienda el uso de estas mascarillas en población general, indiscriminadamente y durante largas horas. Dan un nivel de protección muy bueno, pero su uso tiene pegas y muchas veces con una mascarilla quirúrgica normal o de algodón ya resulta suficiente.

 

 

¿Qué hago si noto la mascarilla húmeda?

 

Las mascarillas quirúrgicas o de algodón pueden humedecerse si las llevamos muchas horas puestas, si hablamos mucho a través de ellas, o cuando hacemos deporte con ellas. Si notas que tu mascarilla se ha humedecido, quítatela y ponte una seca: una mascarilla húmeda no cumple con su función y es peor para la piel, ya que las condiciones de alta humedad y temperatura creadas localmente por nuestra respiración favorecen los problemas.

Si utilizas mascarilla de algodón lávala al final de cada día, para que tu piel siempre esté en contacto con una mascarilla limpia y se minimicen los riesgos de reacciones. Puedes recurrir a jabones para piel delicada para disminuir los riesgos de irritación y alergia.

 

 

¿Por qué es importante prevenir y tratar las  reacciones de la piel a las mascarillas?

 

Varias razones. Además de las estéticas (la lesión se ve cuando retiras la mascarilla, puede quedar una marca que será difícil de quitar) están las sanitarias: si tienes un granito o una herida la posibilidad de que te toques la cara aumenta. Y con ello aumentan las posibilidades de contagio de la Covid-19. Así que si ves que la piel te da las primeras señales de alarma no la ignores, cuídala, y cuídate mucho.

 

 

¿Qué productos puedo utilizar para mantener mi rostro hidratado?

 

Si no tenías una rutina de belleza desde antes del confinamiento, los básicos son:

  • Limpiador facial que no te deje la piel tirante.
  • Crema hidratante adaptada a tu tipo de piel. Existen muchas en el mercado: para piel mixta, para piel grasa, para piel seca, más fluidas, más cremosas…
  • De cara a esta época, en que la necesidad de cuidado y reparación es mayor, considera el uso de un sérum hidratante o reparador que complementen los activos de la crema.
  • Y si utilizas una mascarilla FFP2, considera utilizar una crema barrera al menos media hora antes de colocarte la mascarilla.

 

Un must de hidratación son los productos basados en ácido hialurónico. Es una molécula capaz de retener varias veces su peso en agua y permite no solamente cuidar la piel, sino hasta hacer desaparecer las pequeñas arruguitas de deshidratación.

 

Finalmente, si ya tenías una rutina de belleza, estate atenta a los cambios de tu piel, y dependiendo lo que suceda se puede valorar un tipo de cambio u otro. Ten cuidado con los productos antiedad o antiacné más agresivos, como los basados en retinoides y peelings químicos. Si la piel queda demasiado fina es posible que presente mayor sensibilidad a la mascarilla. Si vieras que hay problemas, valora con tu farmacéutico o dermatólogo un cambio de producto.