Síndrome del ojo seco

El síndrome del ojo seco es una enfermedad ocular en la que hay problemas con la película lagrimal que recubre la superficie del ojo. Hay varias causas posibles detrás de un síndrome de ojo seco y los síntomas son variados. Algunos cuadros son muy leves, con ligeras molestias, pero otros pueden cursar con inflamación y daño ocular, llegando a ser verdaderamente incapacitantes.

En este artículo hablaremos de las causas del ojo seco, de los síntomas y del tratamiento de esta enfermedad. Pero comenzaremos por el principio: si no sabemos cómo es la lágrima normal, nos costará entender qué pasa cuando se altera y cómo se repara.

 

 

¿Cómo es la película lagrimal normal?

 

La superficie de nuestro ojo está recubierta por una capa de líquido, la película lagrimal o lágrima, que actúa de barrera entre nuestras células oculares y el medio ambiente. Está compuesta de tres capas:

  • Capa lipídica. Es la más externa y está compuesta de productos oleosos. Evita la evaporación de la película lacrimal y lubrica el roce entre ojo y párpados. Es secretada principalmente por las glándulas de Meibomio.
  • Capa acuosa. Es la capa intermedia, compone el 90% de la película lagrimal. Es rica en sales, en proteínas de defensa como la lisozima, la lactoferrina y anticuerpos, en péptidos y en metabolitos. Es secretada sobre todo por la glándula lacrimal principal. Lubrica el ojo, lo nutre y previene infecciones.
  • Capa de mucina. La mucina es una molécula orgánica capaz de gelificar en agua. Está en contacto directo con las células del ojo y es capaz de difundir desde las células hacia la capa lipídica, “espesando” la capa acuosa intermedia. Es secretada por las células caliciformes de la conjuntiva y por células de la córnea.

 

El parpadeo es el responsable de distribuir estos productos desde su sitio de producción por toda la superficie ocular.

 

Esta triple película también es capaz de mejorar nuestra visión, pues corrige los problemas visuales debidos a pequeñas irregularidades de la córnea. La correcta composición de estas capas, en calidad y cantidad de productos, es fundamental para su funcionamiento; cuando el equilibrio de alguna de estas tres capas se rompe comienzan los problemas.

 

 

¿Qué causa el síndrome del ojo seco?

 

Hay dos grandes grupos de razones posibles detrás del síndrome del ojo seco:

  • Menos producción de lágrima. Aquí entran el Síndrome de Sjögren (una enfermedad autoinmune con inflamación y muerte de las células de la glándula lacrimal), la obstrucción de la glándula lacrimal, el envejecimiento normal de una persona, daños en el nervio que controla la secreción de lágrimas, infecciones víricas, problemas inflamatorios, el uso de medicamentos que bajan la producción de lágrimas y algunas cirugías (cataratas, córnea o estéticas).
  • Alteración de la lágrima. Aquí podemos contar varias causas posibles:
    • Los problemas en la glándula de Meibomio hacen que se pierda la protección de la capa lipídica y se evapore el agua de la lágrima. Puede pasar por envejecimiento de una persona (se produce menos lípidos), obstrucción de las glándulas, blefaritis, psoriasis o dermatitis seborreica.
    • Los problemas con el parpadeo como cerrar mal los ojos o parpadear menos de lo debido exponen la película lacrimal a una mayor evaporación. Cirugías, uso excesivo de pantallas o incluso la enfermedad de Parkinson tienen este mecanismo detrás.
    • Falta de vitamina A. La vitamina A es importante para mantener la estabilidad de la película lacrimal, y el consumo de poca vitamina A puede llevar a la sequedad e incluso a la ceguera.
    • Uso de lentes de contacto.

 

Los diferentes problemas terminan generando una película lacrimal discontinua y muy concentrada por la falta de agua (hiperosmolar). La lágrima hiperosmolar resulta dañina por estar muy concentrada, dañando directamente los tejidos, y por iniciar un proceso inflamatorio que daña las células del epitelio oftálmico. Y como las células dañadas o muertas no pueden secretar mucina, la sequedad empeora en un ciclo que se autoalimenta.

 

 

¿Qué síntomas causa el ojo seco?

 

Los síntomas más frecuentes son la sensación de cuerpo extraño o arenilla en el interior del ojo, rojez, irritación, lagrimeo súbito y malestar que empeora en ambientes secos. Los cuadros más leves se alivian al parpadear, mientras que los más severos cursan con dolor y llevan a una pérdida de la agudeza visual.

Hablamos más de los síntomas de ojo seco en este artículo.

 

 

¿Cómo se trata el síndrome de ojo seco?

 

Para empezar, con gotas o geles hidratantes. Son la base del tratamiento pues permiten recuperar la integridad de la película lacrimal, parando el ciclo de daño de la superficie del ojo. Uno de los principios activos más recetado es el ácido hialurónico, pero también existen colirios a base de trehalosa, polímeros o liposomas. Hablamos de las gotas para el ojo seco largo y tendido en este artículo.

 

La higiene ocular cobra importancia en el síndrome del ojo seco. Retirar la suciedad e impurezas de la zona de los párpados evita que se obstruyan las glándulas de Meibomio o que aparezcan problemas como la blefaritis, problemas que pueden desembocar en sequedad ocular. Existen toallitas diseñadas específicamente para este fin, como por ejemplo las Lephanet® u Optiben®. Hay quien se limpia con una tela húmeda o impregnada con algún limpiador suave, pero estas toallitas tienen las ventajas de ser monouso, estériles y contener productos calmantes, sin irritar el ojo ni dar alergia. Además de ser excelentes productos de limpieza para el ojo pueden utilizarse para masajear la zona ocular, estimulando la circulación y la secreción de lágrima.

 

En los casos en los que se sospeche que hace falta vitamina A o ácidos grasos esenciales, los complementos alimentarios especialmente diseñados para la sequedad ocular puede ser de gran ayuda.

 

Finalmente, si hay una causa iatrogénica (es decir, un medicamento causa el ojo seco) hay que revisar el tratamiento que causa sequedad; si se puede cambiar, se cambia, y si no es posible hay que aplicar las medidas previamente mencionadas.