Pie de atleta: ¿Qué es?

El pie de atleta es el nombre familiar que recibe la tinea pedis intertriginosa, la típica infección por hongos que aparece entre los dedos de los pies. Recibe este nombre porque es muy común en la gente que hace deporte, pues el calzado cerrado y el sudor crean un ambiente muy favorable al crecimiento de los hongos en la piel. Si quieres saber más sobre el pie de atleta, sus causas y su tratamiento, te invitamos a leer este artículo.

 

 

¿Qué causa el pie de atleta?

 

El pie de atleta es una infección producida por dermatofitos, hongos microscópicos capaces de invadir tejidos ricos en queratina. El hongo más común en nuestro medio pertenece al género Tricophyton, pero existen muchos otros. Estos hongos son capaces de sintetizar enzimas que digieren la queratina de nuestra piel, transformando un tejido complejo en una mezcla de aminoácidos que los hongos aprovechan para sí mismos. Proliferan en ambientes húmedos, de ahí que sea muy fácil que los espacios entre los dedos sean colonizados por hongos.

 

 

¿Qué síntomas causa el pie de atleta?

 

El pie de atleta es fácil de identificar: se desprende la piel en el espacio que queda entre los dedos de los pies, dejando un aspecto húmedo y macerado. El olor del pie cambia y la lesión molesta o pica, y con el paso de los días incluso pueden aparecer fisuras dolorosas. Es más frecuente que el pie de atleta comience en el espacio que hay entre el meñique y el índice porque es un sitio muy cerrado que acumula mucha humedad; en cambio, los espacios más cercanos al pulgar suelen ser más abiertos, están más secos y se infectan menos. Si el pie de atleta se deja estar sin tratamiento puede llevar a lesiones sobreinfectadas por bacterias que son más complicadas y difíciles de tratar, por lo que es mejor tratar en cuanto aparecen las primeras molestias.

 

 

¿Cómo se trata el pie de atleta?

 

El pie de atleta se trata con antifúngicos en crema con clotrimazol, bifonazol o terbinafina. Es fundamental respetar la duración del tratamiento: estas cremas se deben aplicar un mínimo de dos semanas, siendo muy usual llegar a las tres-cuatro semanas. ¿Por qué? Porque cuesta matar al hongo, y aunque la lesión desaparece en unos días, quedan hongos vivos que pueden volver a molestar en el futuro. Aunque la lesión se haya curado, hay que mantener el tratamiento durante el tiempo recomendado para que el hongo muera definitivamente y no vuelva. Existe una excepción que te permite escaquearte de las tres semanas de aplicación: el Lamisil Uni®. Esta crema especial a base de terbinafina crea un film alrededor del pie que mantiene la acción del principio activo durante más tiempo, permitiendo curar la mayoría de los hongos de los pies con una aplicación única.

Los niños menores de 12 años deben visitar al pediatra cuando presentan síntomas compatibles con el pie de atleta. En los adultos las lesiones típicas suelen ser casi siempre causadas por hongos, pero en los niños puede haber otro problema de salud que se puede confundir con el pie de atleta; el diagnóstico diferencial queda a cargo del pediatra.

 

 

¿Existen productos naturales para tratar el pie de atleta?

 

El aceite esencial de árbol de té es una opción, pero cuida de diluirlo al menos al 50% y no lo apliques si la piel ya ha llegado a fisurarse. En casos así, es mejor decantarse por un producto que esté preparado para el uso en piel lastimada. Los aceites esenciales de clavo y salvia, así como ciertos extractos de ajo, también han demostrado actividad antifúngica, pero debido a los olores y la posibilidad de irritación es mejor que hables con personal cualificado antes de echarlos directamente.

 

 

¿Cómo puedo prevenir el pie de atleta?

 

Las siguientes medidas pueden ayudarte a evitar el pie de atleta:

  • Evita compartir calcetines, zapatos, esterillas o alfombras en las que pongas los pies descalzos.
  • No camines descalzo en áreas compartidas y húmedas. Lleva chanclas al gimnasio, spa, sauna, piscina y vestuario, ya que la goma dificulta la supervivencia de los hongos y te separa de la superficie contaminada.
  • Mantén tus pies secos. Si transpiras mucho puedes usar polvos absorbentes o antitranspirantes (ojo con los desodorantes que controlan olor pero no humedad).
  • Cambia tus calcetines regularmente, sobre todo después de actividad física que los haya humedecido con sudor.
  • Utiliza calcetines que absorban bien la humedad, evitando materiales sintéticos que la concentren entre tus dedos. La lana, el bambú, el algodón o los tejidos de fibra sintética “inteligente” son buenas opciones.