¿Todos los protectores solares son iguales?

La respuesta es clara y contundente: no, no todos los solares son iguales. Podríamos pensar que si el factor  de protección es el mismo no hay diferencias entre dos solares, pero hay un mundo enorme más allá del factor solar declarado. Las diferentes formulaciones abren un abanico de opciones para que encuentres la protección solar que más se adecúe a tus necesidades. Te contamos algunas cosillas sobre la formulación de solares para que sepas qué diferencias puedes encontrar en el mercado.

 

 

¿Cómo está hecho exactamente un protector solar?

 

Sin entrar en detalles químicos excesivos, podríamos decir que los productos de protección solar combinan un vehículo que puede ser una crema, un gel, o un spray, con filtros químicos o físicos que de alguna manera evitan que el sol interactúe con nuestra piel.

 

 

Los filtros solares

 

Podemos separarlos en dos grandes tipos. Los filtros químicos son moléculas de síntesis con una estructura tal que pueden absorber la radiación solar y devolverla como energía que no daña nuestro ADN, mientras que los filtros físicos son partículas que reflejan la luz: ambos mecanismos, por separado o interactuando juntos en el mismo producto, son los responsables de la fotoprotección. Los filtros químicos permiten jugar más con las texturas (los físicos dan productos más espesos y que “dejan más blanco”) y los filtros físicos son más aptos para pieles delicadas.

 

 

Los vehículos

 

Aquí es donde la farmacia brilla por su oferta. Los vehículos de los fotoprotectores son, además de “la crema donde pusimos los filtros”, un producto de tratamiento que se adapta a las necesidades de la persona que lo compra. Por ejemplo, se formulan con activos como estos:

  • Agua termal que calma las pieles sensibles.
  • Activos que acompañan rutinas de belleza de pieles grasas y con tendencia acneica.
  • Moléculas reparadoras para pieles que ya se han expuesto a daño solar.
  • Moléculas antimanchas en cantidad y calidad adecuadas para que no abandones del todo el tratamiento antimanchas durante el verano.
  • Moléculas que estimulan el bronceado para obtener un broceado rápido.
  • Colores para unificar el tono, tanto para lograr un efecto “buena cara” como para utilizar de base de maquillaje.
  • Bases calmantes y reparadoras para pieles atópicas.

 

También pueden cambiar las texturas, para adaptarlas a las diferentes preferencias y necesidades:

  • Texturas cremosas con activos hidratantes que reparan las pieles secas.
  • Texturas ligeras y matificantes para pieles mixtas.
  • Fluidos muy resistentes al agua y al sudor ideales para los que practican deporte.
  • Texturas que son fáciles de expandir, aptas para cubrir el área grande de las piernas, los brazos o el tórax.
  • Emulsiones fluidas que pueden salir de un envase en forma de bruma o spray.

 

¡Y hay más propiedades diferentes! También pueden formularse sin perfumes o con menos conservantes para las pieles más sensibles, pero eso suele requerir pensar bien cómo se envasa el producto: pocos conservantes implica que no puedes “meter la mano en un tarro” y contaminar el solar cada vez que lo utilizas. Por eso verás que los envases cambian, pues se adaptan a las necesidades de la formulación.

 

 

¿Por qué escoger uno u otro?

 

Fácil: porque las diferentes personas tenemos diferentes necesidades. Por ejemplo:

  • ¿Buscamos un solar para una familia en la que todos tienen piel normal, o el más peque tiene piel atópica y el adolescente tiene problemas de acné severo?
  • ¿Queremos protección contra longitudes de onda específicas, como la luz azul del espectro visible?
  • ¿Es compatible el solar con los otros productos de belleza que utilizas, o recarga mucho el rostro al final de la rutina de belleza? ¿Quizás un solar con color te ahorra pasos, o prefieres utilizar tu base preferida con un solar que combine bien con ella?
  • Piensa en un solar corporal con fragancia fuerte, como a coco ¿Cómo quedará aplicado en el rostro? ¿Pasará desapercibido, o todo el que salude sentirá olor a coco?
  • Si estás con tratamientos que agreden la piel ¿se adapta la fórmula de una crema “estándar” a las necesidades actuales, o hay que buscar algo más específico?

 

Cada una de estas situaciones se puede beneficiar de un solar específico, pero solo son ejemplos; hemos visto más casos en nuestra práctica profesional. Isdin, por ejemplo, es el líder absoluto en creación de texturas novedosas; tiene prácticamente una presentación para cada necesidad que se te pueda ocurrir, desde spray hasta crema, pasando por bruma o polvo, con o sin color. Heliocare es otro líder; su tecnología Fernblock® ofrece una protección muy completa que va más allá de la luz UV, protegiendo contra luz visible, infrarrojo, y permitiendo la reparación de posible daño solar… ¡Hay de todo! Y si tienes dudas a la hora de escoger un protector solar para ti o tu familia, tu farmacéutico de confianza puede ayudarte a seleccionar lo que mejor se adapte a tus necesidades.