Síntomas del ictus

En un post anterior hablamos del origen del nombre del ictus y de las causas y consecuencias del ictus. Pero hoy queremos concentrarnos en los síntomas del ictus, cuáles son, y cómo detectarlo.

 

 

¿Qué síntomas aparecen cuando hay un ictus?

 

Entre algunos de los primeros síntomas del ictus encontramos:

  • Confusión o vértigo intensos, que pueden llevar a desmayos o caídas
  • Pérdida de fuerza en extremidades
  • Hormigueo o dolor en una parte del cuerpo
  • Pérdida brusca de la visión, en un ojo o dos, en parte o en la totalidad del campo visual
  • Dificultad para mover y controlar las extremidades
  • Problemas para hablar o controlar la boca, llegando incluso al balbuceo
  • Dolor de cabeza intenso

Estos síntomas pueden ir variando con el tiempo. De hecho, los médicos valoran síntomas y signos a lo largo del ingreso hospitalario de un paciente para poder valorar la evolución y la recuperación de la lesión.

 

 

¿Siempre son los mismos síntomas?

 

No. Esta lista es una lista general, pero dependiendo la zona del cerebro afectada, así como del tipo de lesión, los síntomas pueden variar. Quizás sientas varios, quizás solo uno, pero lo importante es reconocer que aparecen súbitamente y sin explicación alguna. Por ejemplo, sientes un hormigueo en la mano cuando no has estado trabajando ni te has sentado encima de ella, o pierdes la visión en un ojo sin haber recibido un golpe.

 

 

¿Existen síntomas leves del ictus?

 

Sí, y no. Podríamos pensar que un hormigueo en la mano es “mucho mejor” que la ceguera o un desmayo por debilidad en las piernas. Pero en realidad los dos están mostrando que hay un accidente en el cerebro que hay que tratar rápidamente, por lo que no ignores los síntomas de un ictus, aunque parezcan ligeros.

 

 

¿Qué es un ataque isquémico transitorio?

 

Muchas veces uno o varios síntomas aparecen durante un tiempo corto, usualmente unos minutos y siempre menos de una hora. Esto recibe el nombre de ataque isquémico transitorio y no debe ser relegado. Un ataque isquémico no es algo que deba encararse con la mentalidad de “ya me preocuparé si vuelve a pasarme”; a veces no sucede nada más, pero otras veces es la antesala de un ictus con consecuencias más severas.

 

 

¿Qué hago si sospecho que tengo un ictus?

 

Para empezar, contacta inmediatamente a un médico. Aunque solo sientas un síntoma que parece insignificante, como tener la cara “dormida” sin haber estado apoyado en ella, hazlo. No tengas miedo a “exagerar” o a “molestar”: es mucho mejor que te valoren y diagnostiquen rápidamente, ya que las primeras 24 horas de un ictus son críticas. Intenta ir a la consulta acompañado, para estar con alguien que sepa lo que pasó si te desmayas o aparecen más síntomas, y registra la hora en la que comenzaron los síntomas. Y sobre todo, no te automediques esperando resolver el problema: puedes complicar el tratamiento que te darán en Urgencias y retrasar la atención médica que tanto necesitas.