Vitaminas para la memoria

 

Existen en el mercado farmacéutico varios complementos alimenticios que están diseñados para ser utilizados por estudiantes, por gente que realiza una actividad mental intensa, o que quieren, por algún motivo, mejorar su memoria. Las fórmulas varían entre los productos, cualitativa y cuantitativamente, pero suelen tener en común la presencia de vitaminas del grupo B.

¿Y por qué el énfasis en las vitaminas B y no en otras? Pues porque las vitaminas B tienen un rol importante que cumplir en nuestro sistema nervioso central, y te lo contamos en este post.

 

Vitaminas B para la memoria: rol de las vitaminas B en el SNS

 

El cerebro tiene un consumo y rotación muy altos de vitaminas B, desde un 8% a un 100%, dependiendo de la vitamina y del nivel de actividad cerebral que se lleva a cabo.

Para asegurar el contenido de vitaminas B en el cerebro nuestro cuerpo tiene mecanismos de transporte específicos que requieren gastar energía y que regulan finamente la cantidad que llega al cerebro; estos mecanismos existen porque las vitaminas B son fundamentales en nuestro sistema nervioso central, y su regulación tiene un alto impacto sobre nuestra salud cerebral. Por ejemplo:

 

  • La tiamina o vitamina B1 participa en una serie de reacciones bioquímicas llamadas “ruta de la pentosa fosfato”, paso fundamental en la síntesis de ácidos grasos, esteroides, ácidos nucleicos, neurotransmisores, y otros activos necesarios para la correcta función cerebral. Es también un neuromodulador (una especie de “controlador”) de la conducción nerviosa llevada a cabo por el neurotransmisor acetilcolina, y contribuye a la estructura de las membranas celulares de neuronas y glías (dos tipos de células que hay en el cerebro).

 

  • La riboflavina o vitamina B2 es parte integral de las flavoproteínas FMN y FAD (hablamos de ellos en el post de vitamina B2). La desregulación de los procesos en los que participan estas flavoproteínas tiene consecuencias muy negativas para el cerebro: anemia, desarreglos hormonales de la tiroides, o problemas en la vaina de mielina de los nervios entre otros. Todos pueden terminar impactando la correcta función neuronal.

 

  • La niacina o vitamina B3 está involucrada en la síntesis de energía celular que utilizan las neuronas y células nerviosas, es antioxidante, y participa en la reparación del ADN, entre otras funciones. Hay estudios que muestran que en algunos problemas como la esquizofrenia o el Parkinson existen algunos desequilibrios (no carencia) relacionados con esta vitamina, aunque todavía queda investigar qué relación exacta hay entre ellos.

 

  • El ácido pantoténico o vitamina B5 participa en la síntesis de la Coenzima A, o CoA. La CoA contribuye, a través de su participación en la síntesis de colesterol, aminoácidos, fosfolípidos y ácidos grasos a una correcta formación y funcionamiento de las neuronas. También participa en la síntesis de neurotransmisores.

 

  • La vitamina B6, conocida por sus nombres piridoxina, piridoxal, o piridoxamina, son un factor limitante en la síntesis de los neurotransmisores dopamina, serotonina, noradrenalina, GABA (ácido gamma-butírico) y la “hormona del sueño”, la melatonina. Frente a la carencia de vitamina B6 la síntesis de todos estos compuestos se ve dificultada, impactando en la calidad del sueño, en la regulación de la glucosa cerebral, y en otros aspectos de la actividad cerebral.

 

  • La vitamina B7 o tiamina participa en el metabolismo de la glucosa, y el cerebro es particularmente sensible a los niveles de glucosa en sangre. Es muy difícil encontrarse casos de carencia marcada de biotina, pero se ha encontrado correlación entre niveles “más bien bajos” de biotina y problemas de regulación de la glucosa en sangre.

 

  • Finalmente, las vitaminas B9 y B12 (folato y cianocobalamina respectivamente) están muy relacionadas entre sí a través de los ciclos bioquímicos del folato y de la metionina. Cuando hay carencia de B12 aparece carencia de folato debido a esta relación, que si se mantiene en el tiempo y no se corrige puede llevar a problemas en el funcionamiento del ADN neuronal. El impacto de esta carencia es mayor durante el período de formación del tejido nervioso, por lo que el aporte de vitaminas B9 y B12 se vigila especialmente durante el embarazo; así es posible asegurar que el feto tiene las vitaminas necesarias para su correcto desarrollo neuronal.

 

 

Además de tener sus propias funciones, todas las vitaminas B están interrelacionadas en ciclos bioquímicos complejos: por ejemplo, el “ciclo del ácido cítrico”, uno de los grandes generadores de energía de nuestras células, requiere de forma directa o indirecta la participación de las vitaminas B1, B2, B3, B7, B7 y B12.

El impacto de las vitaminas del grupo B en la función normal del cerebro se puede ver en las enfermedades que aparecen cuando hay carencia de estas vitaminas: en muchos casos aparecen síntomas neurológicos como sensibilidad alterada, depresión, cambios de humor, etc.

 

Vitaminas B para la memoria: evidencia disponible hoy en día

 

Ahora bien ¿es posible afirmar que tomando vitaminas B para la memoria sacarás un 10 en un examen con la mitad de esfuerzo?

La investigación realizada hasta ahora no muestra una correlación tan clara, pero la evidencia sí que indica que el cerebro no trabaja tan bien en situaciones de carencia como cuando está bien nutrido. Y las vitaminas B tienen un ritmo de utilización importante, por lo que puede parecer una buena idea asegurar que el cerebro tiene toda la vitamina B que necesita en épocas de impacto o desgaste mental.

Los productos que se venden en la farmacia con vitamina B apuntan a este posible beneficio, y muchas veces se los complementa con productos de origen vegetal para “darle un empujoncito” al rendimiento mental por más de una vía. Aunque la dieta debería ser la que nos asegure el aporte diario de vitaminas B, en momentos puntuales puedes valorar el uso de vitaminas B para la memoria: consulta con tu farmacéutico de confianza cuál puede ser la solución que mejor se adapte a tus necesidades físicas y mentales.

 

¿Y qué podemos decir de la memoria a largo plazo?

 

Hay estudios que relacionan algunas formas de demencia con niveles sub-óptimos de vitaminas B, pero aún no sabemos la historia completa atrás de esta relación, ni sabemos con seguridad si la suplementación con vitaminas B para la memoria ayuda a prevenir este tipo de enfermedades. El conocimiento del que disponemos hoy no nos permite afirmar con certeza que tal o cual medida previene demencias y problemas cognitivos de la tercera edad, pero algunas acciones parecen ofrecer cierta protección.

La dieta mediterránea es una excelente dieta que aporta muchas más vitaminas y ácidos grasos esenciales que la dieta occidental moderna, por lo que adherir a la dieta mediterránea es mucho más sano para todo el cuerpo, cerebro incluido.

El ejercicio moderado y regular ayuda a oxigenar al cerebro y es parte integral de un estilo de vida sano, por lo que podría ayudar a mantener la salud cerebral.

Cualquiera de estas dos medidas hoy tiene más evidencia a su favor que el uso masivo de vitaminas B para proteger las capacidades cognitivas de una persona, por lo que antes de comprar cantidades importantes de vitaminas B habla con tu farmacéutico de confianza, que sabrá orientarte para cumplir con tus objetivos de salud.