Vitaminas para la vista

Que las zanahorias guardan relación con la vista lo hemos escuchado más de una vez. La idea cogió fuerza durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se publicitó la idea de que la dieta rica en zanahorias permitía a los militares ingleses ver bien al enemigo en la noche, aumentando las bajas alemanas. Se fomentaba el uso de las zanahorias, además, porque la mejoría en la visión permitía orientarse en la oscuridad de los apagones, frecuentes durante este período.

Ahora bien, ¿qué hay de cierto en todo ello?¿Qué vitaminas puede afirmarse que sirven para mantener la salud ocular?

 

Vitaminas para la vista: vitamina A

 

La vitamina A es fundamental para la correcta visión. La forma 11-cis-retinal de la vitamina A cambia de estructura al interactuar con la luz, dando lugar a una serie de reacciones que se traducen como un impulso nervioso que llega al cerebro, el cual une todos los impulsos que recibe y los interpreta como una imagen.

 

La deficiencia de vitamina A en niños que viven en países en vías de desarrollo es la principal causa de ceguera infantil. La carencia de vitamina A también es una de las causas de ceguera nocturna en adultos, es decir, la dificultad para ver bien en ambientes con poca luz, como cuando llega el atardecer o la iluminación es muy tenue. La ceguera infantil por carencia de vitamina A es una ceguera total e irreversible y tiene consecuencias nefastas en la vida del niño que la sufre, mientras que la ceguera nocturna es reversible cuando se corrige la deficiencia de vitamina A. Si no se actúa cuando aparece la ceguera nocturna pueden aparecer problemas corneales más severos y difíciles de revertir como ulceraciones corneales, pero por suerte existe este “preaviso” que no debemos ignorar.

 

¿Y dónde entra la zanahoria en todo esto?

 

La vitamina A está presente en la zanahoria como “pro-vitamina A”, es decir, como una molécula que será metabolizada por el cuerpo y transformada en vitamina A. Esta provitamina recibe el nombre de “Beta-caroteno”, y es la que da el color anaranjado a la piel que aparece cuando comemos un exceso de zanahorias. No es necesario llegar a este punto, ya que el exceso de beta-caroteno no mejorará nuestra visión; dicho de otro modo, la visión que tenemos la mantenemos con la ingesta adecuada de vitamina A y evitamos la ceguera nocturna, pero por atiborrarnos de vitamina A no cambiará la graduación de nuestras gafas.  Con mantener la ingesta adecuada de zanahorias, hígado, leche, quesos, espárragos, y otras verduras, ya estamos haciendo lo correcto para mantener nuestra salud ocular.

 

Vitaminas para la vista: luteína y zeaxantina

 

Hay moléculas relacionadas químicamente con la vitamina A, pero sin su función biológica, que han demostrado ser útiles en algunas patologías oculares. No se las considera “vitaminas” por razones históricas, pero sí tienen la capacidad de ralentizar el avance de enfermedades oculares. Dentro de este grupo encontraremos la luteína y la zeaxantina.

 

La luteína y la zeaxanthina son dos carotenoides que se encuentran en la mácula, es decir, en la parte posterior de la retina, que es la parte del ojo sensible a la luz y por lo tanto responsable de la visión. Estos carotenoides protegen a la mácula de efectos dañinos de la luz y evitan el daño oxidativo causado por las reacciones químicas involucradas en la visión. Hay evidencia científica que indica que la suplementación adecuada de luteína y zeaxantina evita el avance de una enfermedad llamada “Degeneración Macular Asociada a la Edad”, o DMAE, aunque no parece que sea capaz de prevenirla.

Es decir, frente a un diagnóstico de DMAE es positivo tomar luteína y zeaxantina, ya que la enfermedad progresará más lentamente que si no se toman, pero una persona sana no evitará la DMAE por tomar estos carotenoides sin diagnóstico ya existente. También se ha estudiado que, en personas con cataratas, la luteína y la zeaxantina son capaces de mejorar ligeramente la agudez visual.

 

Los estudios que han definido las dosis necesarias para la mejoría en DMAE han recibido el nombre “AREDS” y “AREDS 2”, por las siglas en ingles de “Estudios de las enfermedades del ojo asociadas a la edad” (Age-Related Eye Disease Study). Verás estas siglas en varias cajas de complementos alimenticios para el ojo.  Según estos estudios, las moléculas de luteína y zeaxantina son mejores que el propio beta caroteno, y se acompañan de vitamina C, vitamina E, zinc y cobre. La combinación de estos elementos logra que la DMAE se ralentice más que si sólo se toman luteína y zeaxantina.

 

Vitaminas para la vista: ¿hay algo más allá de las vitaminas?

 

Hay algunos estudios que muestran una cierta actividad positiva del fruto de mirtilo o arándano desecado (Vaccinium myrtillus) sobre la visión. El fruto de mirtilo contiene unas moléculas llamadas antociánidos que reducen la fatiga visual y favorecen la adaptación a la visión en ambientes con poca luz. Esta acción está relacionada con la velocidad a la que se regenera un pigmento capaz de responder a la luz llamado rodopsina; en presencia de antociánidos la regeneración es más rápida, mejorando la visión en la oscuridad.

 

Los antociánidos también son capaces de reducir la fatiga inducida por el uso de monitores y pantallas, por lo que pueden resultar de utilidad en personas que notan fatiga por trabajar continuamente con dispositivos electrónicos.