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El ácido salicílico

El ácido salicílico es una molécula de origen natural presente en la corteza de los sauces, particularmente el sauce blanco (Salix alba). Es un ácido orgánico muy soluble en aceite y alcohol, con propiedades antiinflamatorias, queratolíticas y antibacterianas. Es un producto muy versátil, útil tanto en cremas analgésicas como en sérums para piel grasa. Te invitamos a saber más sobre el origen, la síntesis y la utilidad del ácido salicílico leyendo este artículo.  

¿Qué es exactamente el ácido salicílico?

El ácido salicílico es una molécula orgánica pequeña, un ácido de la familia de los beta-hidroxi-ácidos. La parte “beta-hidroxi” de la molécula hace que el ácido salicílico sea un excelente ácido, capaz de reaccionar con muchas moléculas. La molécula de ácido salicílico también tiene una zona que es muy lipofílica, o sea, muy afín a los aceites y las grasas. Esta zona lipofílica le permite interactuar con la piel, particularmente con la piel grasa, de un modo tal que otros ácidos orgánicos como el glicólico o el mandélico no pueden imitar.

Conocemos algunas de sus propiedades desde hace miles de años: ya el gran Hipócrates describió la corteza de sauce como un buen remedio para el dolor y la fiebre, mascada o en infusión. Tuvimos que esperar hasta 1928 para que se identificara al ácido salicílico como el compuesto activo de la corteza de sauce. Y la primera síntesis química se realizó en 1859, dando pie a los desarrollos que permitirían la síntesis del ácido acetilsalicílico (nombre comercial de la Aspirina) a finales del siglo XIX.

¿Para qué sirve el ácido salicílico?

El ácido salicílico es muy versátil:

  • Es antibacteriano y fungicida
  • Es desmolítico. Antes llamado queratolítico, porque se pensaba que rompía la queratina, hoy se le llama desmolítico porque se descubrió que rompe desmosomas, es decir, uniones entre células de la piel.
  • Es antiinflamatorio. Se ha propuesto que el ácido salicílico ejerce su acción antiinflamatoria a través de la inhibición de la enzima COX (un mecanismo similar al del ibuprofeno) y a través de la inhibición de la síntesis de proteínas que están involucradas en las vías de la inflamación (“inhibición del factor nuclear kappa B”).

Estas tres propiedades hacen que lo veamos en más de un producto cumpliendo diferentes funciones.

El ácido salicílico como antibacteriano.

La actividad antibacteriana del ácido salicílico se aprovecha en cosméticos, alimentos y medicamentos para preservar el producto. Se considera un producto seguro para ese uso, tanto ingerido como aplicado en la piel. Se usa en concentraciones muy bajitas, de ahí que puedas verlo en una gran cantidad de productos cosméticos listados en la etiqueta entre los ingredientes finales, es decir, entre los que están en menor concentración.

El ácido salicílico como desmolítico y exfoliante.

El ácido salicílico interactúa con las diferentes moléculas de la piel de más de una manera:

  • Rompe desmosomas, es decir, rompe las estructuras que unen las células entre sí. Esto permite que las células se separen de la epidermis y se eliminen con la higiene básica o con una ligera exfoliación física.
  • Rompe uniones moleculares como la de los ácidos grasos con el resto de la piel. Al ser una molécula pequeña y lipofílica penetra muy bien las diferentes capas de células, así como la grasa natural que tenemos en la piel. Una vez en el medio oleoso es capaz de romper la unión de los aceites a la piel con facilidad.
  • Respeta las capas más profundas de la piel. Esperaríamos que un ácido que “se carga” uniones entre células y uniones entre lípidos de la piel fuera muy destructivo para la piel, pero, curiosamente, solo daña la capa más externa y respeta otras estructuras más profundas de la piel.

El ácido salicílico se utiliza en muchas condiciones en las que nos interesa que se pierdan capas de células en la capa córnea:

  • Es un producto estrella para piel grasa. ¿Por qué? Por un lado, porque al facilitar la exfoliación de células evita que se obstruyan los poros. Por otro lado es capaz de entrar al medio oleoso de los comedones (nombre clínico de los granitos) y ayudar a que se desprendan las células y los lípidos del comedón, facilitando la eliminación del contenido. Esto no lo pueden hacer otros ácidos orgánicos, pues no tienen la parte lipofílica que sí tiene el ácido salicílico. Entre la exfoliación de células y el desprendimiento de la grasa el ácido salicílico es capaz de cambiar notoriamente el aspecto de la piel acneica.
  • Es súper útil para reblandecer callos y durezas de la piel, ya que facilita la eliminación de las capas más endurecidas y resecas de la piel.
  • Se aplica en verrugas, pues ayuda a eliminar las células que hay en estos crecimientos excesivos de la piel.
  • Se añade a placas de psoriasis para reblandecerlas y facilitar la absorción de otros medicamentos.
  • En champús diseñados para caspa, psoriasis o dermatitis facilita la descamación y la higiene del cuero cabelludo.

Las concentraciones varían en cada caso, pudiendo llegar hasta un 40%. Los cosméticos que se dejan en la piel (cremas, sérums) tienen como límite un 2% de ácido salicílico, mientras que los que se aclaran (champúes) pueden utilizar hasta un 3%. Para utilizar concentraciones más altas, como puede ser un 16% de colodión para verrugas o un 40% de vaselina salicílica para callos, los productos deben ser comercializados como medicamentos o productos sanitarios.

Las diferentes fórmulas no solamente incluyen la concentración adecuada para cada uso que se desea dar; además se diseña el vehículo que mejor se adapta a cada caso. A la hora de aplicar un producto con ácido salicílico sigue estrictamente las instrucciones del prospecto, ya que puede irritar la piel normal. 

El ácido salicílico como antiinflamatorio.

Las propiedades antiinflamatorias del ácido salicílico se aprovechan de más de una manera:

  • En productos antiinflamatorios para el dolor. Radiosalil o Termosan pasta cutánea contienen ácido salicílico en su composición.
  • Como antiacneico. La vía inflamatoria del factor nuclear Kappa comentada anteriormente está involucrada en la inflamación del acné. De ahí que el ácido salicílico sea tan bueno para el acné: no solamente exfolia y desprende el comedón, sino que también bloquea la inflamación asociada al acné.

Con el auge de lo natural se ha vuelto a utilizar la corteza de sauce blanco como analgésico, pero en este caso no es solo el ácido salicílico el producto antiinflamatorio. Hoy sabemos que otras moléculas que acompañan al ácido salicílico en la corteza de sauce también son parte de la acción antiinflamatoria.

Quiero un producto de belleza con ácido salicílico ¿Cuál escoger?

Los productos de una rutina de belleza no solamente deben llevar uno o varios principios activos: también debemos considerar la concentración en que la llevan y la fórmula completa. Por ejemplo, aunque el Radiosalil y la mascarilla facial de la marca The Ordinary llevan ambos un 2% de ácido salicílico, no podríamos intercambiar su uso: uno está pensado para quitar dolor y combina varios analgésicos en una crema sin uso cosmético, mientras que el otro está pensado para aplicar en el rostro y controlar el acné.

Dentro de los productos de belleza con ácido salicílico encontramos una amplia variedad: productos que solo llevan un 2% de salicílico en alcohol, con lo que son altamente irritantes, mientras que otros son cremas con productos calmantes o con el salicílico vehiculizado de tal manera que irrita menos… no todos los productos son iguales, ni todas las pieles grasas aceptan las diferentes formulaciones de la misma manera. Si deseas probar productos con ácido salicílico comienza con concentraciones bajas y formuladas con productos calmantes o antiirritantes, para subir la concentración cuando la piel se haya acostumbrado al producto. Puedes pedir consejo en tu farmacia de confianza: explícales cómo es tu piel, qué utilizas ahora y qué beneficios quieres obtener añadiendo ácido salicílico a tu rutina, que allí sabrán indicarte cuál es el producto que mejor se adapta a tus necesidades.