Las enfermedades mentales

Una enfermedad o trastorno mental es una afección en la salud que impacta los pensamientos, sentimientos, estados de ánimo o comportamientos de la persona que la padece. Las enfermedades mentales afectan nuestro bienestar emocional, psicológico y social. Existen muchas enfermedades mentales, con diversas formas de afectar a la persona y a su entorno, y se calcula que más de 1 de cada 10 adultos y 1 de cada 100 niños sufren de algún tipo de enfermedad mental. Como la promoción de la salud mental es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030 aprovechamos este artículo para contarte algunos datos interesantes sobre las enfermedades mentales y cómo reconocer cuándo debes hablar con un profesional.

 

 

¿Por qué pasan los problemas de salud mental?

 

Se han reconocido algunos factores de riesgo implicados en la aparición de enfermedades mentales, como por ejemplo:

  • Historia familiar de problemas de salud mental.
  • Lesiones cerebrales.
  • Desequilibrios químicos en el cerebro.
  • Historia de vida con experiencias estresantes, traumáticas, etc.
  • Consumo de alcohol o drogas.
  • Historia de otras enfermedades serias (ej: cáncer).

Son factores de riesgo, es decir, aumentan la posibilidad pero no significa que vayas a sufrir una enfermedad mental si has pasado por alguna de estas cosas. Lo que sí sabemos es que la aparición de una enfermedad mental no se relaciona con ser una “persona débil” o “demasiado sensible”. De hecho, éstas son ideas preconcebidas sobre las enfermedades mentales que solamente logran empeorar el pronóstico de la persona que sufre, retrasando el acceso al cuidado que necesita para mejorar.

 

 

¿Son frecuentes las enfermedades mentales?

 

Más de lo que creemos. Algunos números sobre la población española obtenidos en el año 2017 a través de la Encuesta Nacional de Salud ENSE son:

  • Más de 1 de cada 10 personas mayores de 15 años han sido diagnosticadas con algún problema de salud mental.
  • Las mujeres refieren un problema de salud mental casi el doble de veces que los hombres.  
  • 3 de cada 10 personas mayores de 65 años presentan algún tipo de problema cognitivo.
  • Cerca del 10% de la población toma pastillas relajantes o para dormir.

¡Y no todo es biología pura y dura! Por ejemplo, existe una cierta correlación con el nivel socioeconómico: las clases más desfavorecidas sufren una mayor incidencia de enfermedades mentales y un mayor riesgo de padecerlas.

 

 

¿Cómo se trata una enfermedad mental?

 

Cada enfermedad tiene sus propias características y cada paciente tiene sus necesidades, por lo que no podemos delinear un tratamiento único y generalizado. Pero lo que sí podemos decir es que puede haber más de una vertiente de tratamiento:

  • Tratamiento somático. Son tratamientos que involucran al cuerpo físico pero impactan a la salud mental. En esta categoría encontramos los medicamentos, la terapia de electroshock y otros tipos de estimulaciones nerviosas.
  • Psicoterapia. Hay más de un tipo diferente de psicoterapia, será el profesional (psicólogo, psicoterapeuta) el que determine cuál es la mejor (o mejores) para cada caso.

Varios estudios parecen demostrar que ambas son necesarias y complementarias, pues se obtienen mejores resultados al combinar los tratamientos somáticos con la psicoterapia que cuando se incide en un paciente con sólo un tipo de intervención.

 

 

¿Se puede evitar una enfermedad mental?

 

Hablar de “prevención” cuando hay muchos factores desconocidos en el mantenimiento y la evolución de una enfermedad mental es complicado. Pero algunas cosas parecen ayudar a mantener un buen estado de salud mental (o al menos, a no empeorar con demasiada rapidez):

  • Mantener una actitud positiva. Eso no significa negar las cosas malas que puedan estar pasando; más bien implica no enfocarse en lo negativo que ha pasado y no podemos cambiar, o trabajar para que una emoción negativa no nos supere.
  • Cuidar la salud física. La conexión entre la salud mental y la salud física existe. Dormir el tiempo necesario, comer saludablemente y mantenerse físicamente activo son actividades que impactan favorablemente en la salud mental.
  • Conectar con los demás. La familia, los amigos, los compañeros de trabajo, los vecinos…como seres sociales que somos, las conexiones que forjamos son importantes para nuestra salud mental.
  • Practicar técnicas de relajación.  Reservar momentos del día para “frenar” y relajarse activamente es importante. Respiración, meditación o relajación muscular han demostrado ser de utilidad para diferentes personas.

Y sobre todo, en cuanto creas que “no estás bien”, por lo que sea, es importante pedir ayuda a las personas de tu entorno. En la farmacia podemos ayudarte con consejos de salud y productos adecuados para ti y, si tu caso requiere el cuidado de otros profesionales, también sabremos derivarte a ellos.

 

 

¿Cuándo debes hablar con un profesional?

 

Es difícil decir cuándo empieza un problema de salud mental pero, como orientación, habla con un médico si aparecen alguno de estos síntomas y te duran más de dos semanas:

  • Dificultad para dormir.
  • Cambios en su apetito o en la manera de comer que causan cambios bruscos de peso, tanto sea por adelgazar mucho como por subir de peso.
  • Estado de ánimo tal que causa dificultad para levantarse de la cama en la mañana.
  • Dificultad para concentrase.
  • Pérdida de interés en cosas que sueles disfrutar.
  • Dificultad para cumplir con tus responsabilidades diarias.

Sobre todo, no esperes hasta que la situación “te supere”. Cuanto antes ataques un problema de salud mental, más pronto o más fácilmente podrás evolucionar hacia la estabilidad.