¿Qué es la EPOC?

La EPOC es una enfermedad pulmonar. Sus siglas significan Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, y el nombre de por sí marca dos características de la enfermedad:

  • Hay una obstrucción, es decir, un impedimento al correcto paso del aire al interior de los pulmones.
  • Es una enfermedad crónica, puede gestionarse pero no curarse.

Es una enfermedad que empieza poco a poco, y entre los primeros síntomas está la tos con expectoración (“tos con moco”). Para cuando se diagnostica EPOC el daño pulmonar ya está hecho; no se puede revertir, pero con la medicación y medidas higiénicas adecuadas es posible tener una buena calidad de vida.

 

 

¿Por qué aparece la EPOC?

 

Hay dos factores principales asociados a la aparición de EPOC:

  • Exposición a tóxicos, con el tabaco encabezando la lista.
  • Factores genéticos.

 

El 80-90% de los pacientes de EPOC han sido o son fumadores, y se calcula que cerca de un 15-30% de todos los fumadores desarrollarán EPOC a lo largo de su vida. Pero existen otros tóxicos también, como los productos de combustión de biomasa que aún se utiliza en hogares de países en desarrollo, o productos a los que se ven expuestos algunos trabajadores (cadmio, polvo mineral, polvo de algodón, etc.).

Los factores genéticos se refieren sobre todo al déficit de una enzima llamada alfa1-antitripsina. Una de las funciones de la alfa1-antitripsina es proteger al pulmón de la destrucción pulmonar causada por un exceso de proteasa, es decir, por un exceso de una enzima producida por los glóbulos blancos en procesos inflamatorios. La falta de alfa1-antitripsina desprotege al pulmón, favoreciendo la aparición de EPOC en no fumadores y empeorando el pronóstico de la EPOC de los fumadores.

 

 

¿Qué le pasa al pulmón con EPOC?

 

Recordemos dos puntos claves del pulmón normal:

  • El pulmón está formado por unas estructuras llamadas alvéolos que son como unas “bolsitas” de tejido pulmonar. Esas bolsitas son las que permiten el buen intercambio de oxígeno y dióxido de carbono con el aire.
  • El pulmón tiene mecanismos de defensa, como la secreción de moco, para mantenerse limpio de productos que lo atacan desde el exterior. El moco captura los irritantes, y con la tos se expulsa el moco “contaminado”.

La irritación continuada con productos como el humo de tabaco genera una secreción de moco sostenida en el tiempo. Este moco dificulta el pasaje de aire, haciendo que la respiración no resulte en una buena oxigenación. Y como la eliminación del moco es a través de la tos, la continua producción de moco causa la continua tos de la EPOC. Los tóxicos, además, afectan al propio tejido, destruyendo los alvéolos y dejando un pulmón con menos alvéolos y menor capacidad de trabajo. Los nombres clínicos de estas dos situaciones son bronquitis crónica y enfisema respectivamente.

 

 

¿Qué síntomas tiene una persona con EPOC?

 

El primer síntoma suele ser la tos con moco que pasa sobre todo a la mañana y no se va tomando los típicos expectorantes. Pero también hay otros síntomas:

  • Síntomas respiratorios: dificultad para respirar (sobre todo durante la actividad física), pitidos al respirar, infecciones respiratorias frecuentes.
  • Labios o uñas con un tono azulado (cianosis) por la mala oxigenación de los tejidos
  • Falta de energía.

Los síntomas respiratorios son los que suelen llevar al paciente al médico: es típico probar varios medicamentos de venta libre que no funcionan antes de solicitar la consulta. El diagnóstico puede requerir analíticas de laboratorio, pulsioximetrías (medidas de la oxigenación de la sangre), imágenes del tórax (radiografías o tomografías) y pruebas de función pulmonar en las que se miden la fuerza y el volumen de aire con los que trabajan los pulmones. Dependiendo de los síntomas y de la historia clínica se pueden pedir más o menos estudios para confirmar el diagnóstico de EPOC, como un ecocardiograma, pruebas de tolerancia a la actividad física o un electrocardiograma.

 

La EPOC es, además, una enfermedad que cursa con “exacerbaciones”, es decir, con momentos en los que los síntomas empeoran. Durante una exacerbación puede haber:

  • Aumento de la tos, de la expectoración, y de la disnea.
  • Sensación de opresión en el pecho.
  • Malestar general.

 

Algunas exacerbaciones pasarán con antibióticos o tratamiento sintomático, mientras que otras pueden requerir ajustes de la medicación crónica o incluso hospitalización. La hospitalización suele estar relacionada con una mala oxigenación, fiebre alta o con un mal estado general del paciente. La contaminación ambiental de las ciudades es un problema para la aparición de exacerbaciones, ya que ambientes más contaminados se relacionan con más exacerbaciones al año y con síntomas más intensos.

 

 

¿Qué pasa con la EPOC y las enfermedades respiratorias?

 

Los cambios en el pulmón con EPOC alteran las defensas del pulmón:

  • Las estructuras de limpieza de moco y partículas, llamadas cilios, no pueden realizar su función debido a los cambios de las células pulmonares.
  • Los cambios en las vías aéreas dificultan la salida de los microbios y contaminantes.
  • La inflamación altera el normal funcionamiento del sistema inmune en el pulmón.

 

Todo esto hace que los pacientes con EPOC sean más sensibles a infecciones. Las bacterias y los virus pueden causar, además de las propias infecciones, exacerbaciones de los síntomas de EPOC que dificultan el cuadro general del paciente. Rinovirus, coronavirus, virus de la gripe, estreptococos… todos pueden empeorar el cuadro del paciente, impidiendo una correcta recuperación. Por ejemplo, la Covid-19 causa en pacientes que iniciaron la enfermedad con un pulmón sano una mala oxigenación que requiere ventilación asistida; en el caso de los pacientes con EPOC la mala oxigenación puede ser aún más difícil de paliar.

 

 

¿Qué medicamentos se usan para la EPOC?

 

El tratamiento de la EPOC se ajusta a las necesidades del paciente, por eso se ven varios tratamientos para una misma enfermedad. Básicamente se recurre a los siguientes medicamentos:

  • Broncodilatadores inhalados. Pueden ser de acción más corta o más larga, y pueden actuar por más de un mecanismo farmacológico; los verás como beta2-agonistas o anticolinérgicos en el prospecto. Algunos de los más comunes son el salbutamol, salmeterol, formoterol, bromuro de ipratropio, tiotropio, etc. Usualmente se utilizan los de acción larga para mantenimiento del pulmón y se guardan los de acción corta para rescate en exacerbaciones. Son la primera línea del tratamiento de la EPOC. Es fundamental el correcto uso del dispositivo inhalador para tener éxito con el tratamiento.
  • Suelen utilizarse por vía inhalatoria de forma crónica y por vía oral durante pocos días en caso de exacerbaciones. Por vía inhalatoria se suele utilizar la beclometasona, fluticasona o budesonida, mientras que por vía oral suele usarse la prednisona. Los corticoides inhalados suelen añadirse a los broncodilatadores cuando el tratamiento con broncodilatadores no resulta suficiente.
  • Mucolíticos. Parecen ayudar en exacerbaciones, aunque sus ventajas en tratamientos crónicos aún están en discusión. No se utilizan de forma generalizada.
  • Actúa como antiinflamatorio y como broncodilatador a la vez. Debido a sus efectos adversos se reserva para EPOC grave o para cuando los broncodilatadores inhalados no se pueden utilizar.
  • Inhibidores de la fosfodiesterasa 4. A esta familia pertenece el roflumilast. Impide que se produzcan algunos mecanismos inflamatorios en el pulmón y que se destruya el tejido pulmonar. Se indica sobre todo en EPOC severa con muchas exacerbaciones al año.
  • Antibióticos. Se suelen recetar en las exacerbaciones. Los más frecuentes son la amoxicilina con ácido clavulánico, levofloxacino o ciprofloxacino.

 

Medidas anexas al uso de medicación pueden incluir la oxigenoterapia, es decir, hacer llegar oxígeno al pulmón desde un tanque a través de una cánula nasal. En los casos graves puede recurrirse a cirugía o incluso trasplante pulmonar.

 

 

Tengo EPOC. ¿Qué puedo hacer?

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Hay una serie de medidas que puedes tomar para mejorar tu calidad de vida y evitar el avance de la enfermedad:

  • Deja de fumar. Dejar este hábito ralentiza el avance de la enfermedad.
  • Vacúnate contra la gripe y contra el neumococo. Son dos vacunas que evitarán que tengas neumonías asociadas a estos virus y bacteria.
  • Asegúrate de saber cómo se utilizan los inhaladores. Si tienes alguna duda, tu farmacéutico podrá ayudarte.
  • Haz ejercicio físico adecuado a tus posibilidades, ya que el ejercicio favorece la correcta respiración y el desarrollo de los músculos respiratorios.
  • Aliméntate bien, ya que la buena alimentación te ayuda a mantener la fuerza y la musculatura. Si tienes sobrepeso habla con un profesional sanitario para intentar adelgazar, ya que el sobrepeso empeora el control de los síntomas.
  • Evita ambientes cerrados y cargados de polvo y partículas.