Funciones de la vitamina K

La vitamina K actúa como cofactor enzimático, es decir, acompaña a una enzima a cumplir su función en el organismo. Esta enzima, llamada gamma-glutamil carboxilasa, facilita el inicio de una serie de reacciones químicas de interés para nuestro organismo. Estas reacciones están involucradas en:

  • la coagulación de las heridas.
  • la calcificación de los tejidos.
  • reacciones menos conocidas del funcionamiento metabólico, vascular, en el sistema nervioso o las plaquetas, entre otras.

Y ninguna de estas reacciones puede iniciarse correctamente en ausencia de vitamina K.

 

 

La vitamina K en la coagulación

 

La vitamina K es fundamental en el proceso de la coagulación de la sangre. Explicada en forma simplificada podríamos decir que la coagulación consta de una serie de reacciones químicas que, cuando se rompe un vaso sanguíneo, “tapan” esa rotura y evitar una muerte por desangrado. Muchas de estas reacciones químicas dependen de la vitamina K para activarse. ¿Y por qué se “activan”? Pues porque las proteínas que participan en estas reacciones están “en reserva”, esperando que haya una herida para coagularse; si las reacciones de coagulación se produjeran siempre la sangre podría coagularse en nuestro interior, cerrando el paso de la sangre líquida a los tejidos.

 

Pero a la coagulación también hay que limitarla en el espacio. Sin control, la coagulación empezaría en el lugar del sangrado y continuaría hacia adentro, coagulando mucha más sangre de la necesaria. Esto se evita con otra serie de reacciones químicas, en las que la vitamina K también está involucrada. Podemos decir entonces que la vitamina K es fundamental tanto para iniciar como para detener las reacciones de coagulación.

 

La falta de vitamina K en nuestro organismo es rara, pero cuando la hay, cursa con problemas de coagulación que llevan a hemorragias. En casos muy severos, puede llevar a la anemia.

 

 

La vitamina K en la calcificación de los tejidos

 

La vitamina K también participa en el metabolismo del calcio y del hueso. Por ejemplo, y también simplificando mucho, la vitamina K participa en los siguientes procesos:

  • Control de la calcificación y endurecimiento de los vasos sanguíneos
  • Activar la osteocalcina, una proteína que se sintetiza en los huesos y tiene una cierta relación con el calcio, con la estructura del hueso y con el metabolismo energético a través de su interacción con la insulina.
  • Favorecer la correcta estructura del hueso y su reparación post-fractura

Estos procesos no son tan conocidos como la coagulación, por lo que aún no hay descrita una correlación clara  entre  la falta de vitamina K y el metabolismo del calcio, el metabolismo del hueso o incluso el energético.

 

 

La vitamina K en la terapéutica

 

La vitamina K, cuando se utiliza en terapéutica, se utiliza sobre todo en lo que a su función en la coagulación se refiere:

  • Se inyecta vitamina K a los bebés para evitar que tengan problemas de coagulación, ya que nacen sin reservas en el hígado.
  • Se utilizan medicamentos “anti vitamina K” (el nombre oficial es antagonistas de la vitamina K) para evitar que un problema de salud active la coagulación de la sangre en el interior del cuerpo. Estos casos son, entre otros, la utilización de una válvula sintética en el corazón o problemas de arritmia severa.

 

Pero aún no hay estudios que respalden con un grado de evidencia alto el uso de la vitamina K para tratar enfermedades óseas como la osteoporosis o para minimizar el riesgo de fracturas. Los estudios que se han realizado aún no han dado resultados contundentes, o peor, han dado resultados contradictorios, por lo que la suplementación con vitamina K aún no tiene un lugar asegurado en el mantenimiento de la salud ósea, como sí lo tiene la vitamina D.

 

Si deseas tomar suplementos de vitamina K consulta con tu farmacéutico de confianza, que te ayudará a valorar si te será de utilidad, que no esté contraindicado con los medicamentos que tomas, y te ayudará a escoger el más indicado para ti.