Medicamentos para la hipertensión

¿Cómo se trata la hipertensión?

 

Una vez que has pasado la línea del 140/90 varias veces (de mañana, de tarde, en casa, en la consulta médica, etc) el médico te puede recomendar uno o varios medicamentos, dependiendo de los niveles de tensión a los que llegues y si tienes o no otros problemas de salud asociados a la hipertensión. Comentaremos brevemente las familias más utilizadas.

 

 

Inhibidores de la Enzima Convertidora de Angiotensina (IECA)

 

A esta familia pertenecen el enalapril, lisinopril, ramipril, y otros principios activos terminados en “-pril”. Son medicamentos de primera elección para tratar la hipertensión arterial. Funcionan bloqueando el sistema renina-angiotensina-aldosterona, es decir, el mecanismo bioquímico que “da la orden de tensarse” a las arterias. Al bloquear la formación de angiotensina baja la tensión, ya que no hay señal bioquímica que “dé la orden de subir la tensión” a las arterias. Uno de los efectos adversos más frecuentes de los IECA es la tos: una tos persistente, peculiar, no relacionada con resfriados ni catarros. Si aparece esta tos durante el tratamiento el médico cambiará el medicamento a otro de otra familia, posiblemente los ARA-II.

 

 

Antagonistas de los Receptores de Angiotensina dos: (ARA-II)

 

Es la familia de los “-sartanes”:  valsartán, losartán, candesartán, irbesartán, telmisartán. Los antagonistas de los receptores de angiotensina-II funcionan bloqueando el mecanismo renina-angiotensina directamente sobre las arterias: se forma angiotensina, pero no se le deja funcionar. Sus efectos adversos son leves, pero cuando causa mareos molestos o tos similar a la de los IECA puede justificarse un cambio de tratamiento.

 

 

Beta bloqueantes

 

Son los medicamentos terminados en “-lol”: atenolol, bisoprolol, nebivolol, etc. Son medicamentos capaces de ralentizar el ritmo cardíaco y de relajar al músculo cardíaco, evitando que realice una fuerza excesiva. También relajan la pared arterial, de modo que la sangre fluye mejor, y entre todos los efectos logran bajar la tensión arterial de forma efectiva. Algunos actúan más sobre el corazón, otros trabajan más sobre las arterias, y el médico escogerá uno u otro en función de tus necesidades. Usualmente se recetan después que otros medicamentos han demostrado ser insuficientes por sí solos para bajar la tensión arterial, o si hay hipertensión junto a otros problemas cardiovasculares. Entre los efectos adversos de los beta bloqueantes encontramos la fatiga, frialdad en las extremidades, problemas para dormir, mareos al ponerse de pie, y molestias digestivas. Muchos de estos efectos desaparecen a las dos semanas del tratamiento, por lo que si tienes paciencia es posible que logres sobrellevar el tratamiento sin sentir estas molestias. Y si no desaparecen, no dejes de tomar estos medicamentos de un día para el otro sin consejo médico, ya que parar súbitamente la toma de betabloqueantes aumenta el riesgo de problemas cardíacos: ten paciencia y el médico te indicará cómo dejarlos, y qué puedes tomar en su lugar.

 

 

Diuréticos

 

Son medicamentos que aumentan la cantidad de agua y sodio que eliminas a través de la orina. Orinar más causa un descenso en la cantidad de líquido en el interior del cuerpo y disminuye la fuerza que el líquido puede hacer en el interior de las arterias. El sodio es un ión capaz de retener agua en el cuerpo, por lo que la eliminación conjunta de sodio y agua resulta en un descenso de la tensión arterial. Los diferentes medicamentos eliminan sodio y agua de diferentes maneras; te comentamos aquí los más utilizados en el tratamiento de la hipertensión.

 

 

Diuréticos del asa o diuréticos de “techo alto”

 

Pertenecen a este grupo la furosemida (Seguril®) y la torasemida (Sutril®). Además de eliminar agua eliminan potasio, magnesio y calcio, por lo que los pacientes tratados con estos diuréticos deben asegurar un correcto aporte de estos minerales en su dieta. Son capaces de interaccionar con más de un tipo de medicamento, por lo que frente a algún cambio de medicación es bueno que recuerdes al médico o al farmacéutico que utilizas estos medicamentos.  También es importante mencionar al médico la aparición de vértigos, mareos, sed intensa, sequedad de boca, pérdida de apetito, debilidad, letargia, somnolencia, agitación, calambres musculares, taquicardia o molestias en el oído, ya que pueden ser reacciones adversas que requieran un ajuste en tu medicación.  Estos medicamentos aumentan la sensibilidad a la luz solar y pueden favorecer la deshidratación del paciente durante una ola de calor, por lo que si los utilizas debes tomar precauciones durante el verano para no quemarte o deshidratarte.

 

 

Tiazidas y relacionados

 

Pertenecen a este grupo la hidroclorotiazida (Hidroclorotiazida®), la clortalidona (Higrotona®) y la indapamida (Tertensif®). Su sitio de acción en el riñón es diferente al de los diuréticos del asa (túbulo contorneado distal) y son la primera elección dentro de la familia de los diuréticos. El aumento en el volumen de orina es muy rápido pero el descenso de la tensión tarda en aparecer, por lo que no debes impacientarte si no ves resultados antes de unas semanas. Pueden causar también pérdida de minerales que desembocan en problemas de mareo, debilidad muscular, calambres o sed, y pueden también causar disfunción eréctil y la revelación de una diabetes que aún no se había declarado. Es importante hablar con tu médico si te suceden estos síntomas, ya que puede que decida suplementar o  cambiar tu medicación.

 

 

Diuréticos ahorradores de potasio

 

Reciben ese nombre porque, a diferencia de los otros dos grupos, actúan en el riñon sin favorecer la pérdida de potasio. Pertenecen a este grupo la amilorida (Ameride®) y el triamtereno (Salidur®). Se utilizan junto a las tiazidas y los diuréticos del aza para favorecer la acción diurética pero evitando al mismo tiempo la pérdida de potasio. Suelen causar malestar estomacal, y es posible que el médico te indique que no utilices suplementos con potasio o sustitutos de la sal de mesa durante el tratamiento con estos medicamentos para evitar exceso de potasio en el organismo. Durante el tratamiento con los ahorradores de potasio se debe tener precaución antes de utilizar antiinflamatorios, ya que pueden empeorar la retención hidrosalina: avisa al farmacéutico que tomas estos medicamentos cuando pidas calmantes para el dolor.

 

 

Antagonista de los receptores mineralocorticoides

 

También son ahorradores de potasio y actúan impidiendo que las hormonas llamadas mineralocorticoides retengan agua y sodio y eliminen potasio. Los medicamentos que pertenecen a este grupo son la eplerenona y la espironolactona (Aldactone® y Aldactacine®). El mayor problema que pueden causar es la hiperpotasemia si se utilizan suplementos de potasio durante el tratamiento. En el caso de la eplerenona también puedes sentir mareos al ponerte de pie, malestares digestivos y problemas renales a largo plazo. Y en el caso de la espironolactona, debido a que su estructura química se parece un poco a la de las hormonas sexuales, si se utilizan en exceso o durante largo tiempo pueden causar problemas como ginecomastia (crecimiento de los senos en los hombres) o hirsutismo (aumento del vello en las mujeres). Es importante que no cambies las dosis o continúes su uso más alla de lo que el médico te ha indicado, para evitarte problemas de salud.

 

 

Bloqueadores de los canales de calcio

 

Los bloqueadores de los canales de calcio se llaman así porque interfieren con un mecanismo de interacción entre el ión calcio  y unas estructuras llamadas canales de calcio. Los canales de calcio se encuentran en corazón y arterias: si se bloquean los canales del corazón se logra relajar al músculo cardíaco, con lo que trabaja menos, y si se bloquean los canales arteriales se relajan las arterias, bajando la tensión. Amlodipino, verapamilo y diltiazem son medicamentos de esta familia, pero no son exactamente iguales en su acción: el médico escoge uno u otro dependiendo del que más le convenga a tu cuerpo. Entre los afectos adversos más frecuentes de este grupo de medicamentos encontramos los mareos, tobillos hinchados, boca seca, etc.

 

Existen otros medicamentos que pueden utilizarse para tratar la tensión arterial, pero tienen menos evidencia a su favor, o son de utilidad en casos más puntuales. De cualquier manera, recuerda que los medicamentos funcionan mejor cuando los añadimos a los cambios en el estilo de vida que mencionamos antes: todo cuanto puedas hacer para bajar la hipertensión y el riesgo de enfermedad cardiovascular redundará en una mejor calidad de vida.