¿Para que sirve la vitamina K?

La vitamina K es una vitamina liposoluble que tiene varias formas diferentes, aunque todas ellas comparten una estructura similar y poseen la propiedad de evitar hemorragias en mayor o menor grado.

El origen de la vitamina K

La vitamina K puede ser sintetizada por plantas y bacterias, pero no por los seres humanos. La nomenclatura oficial establece el nombre de vitaminas Kn (K1, K2) cuando la estructura se parezca a una molécula llamada “filoquinona” y de vitaminas MKn (MK6, MK10, etc) cuando la estructura se parezca a una molécula llamada “menaquinona”.

Pero antes de existir esta clasificación se hablaba de “vitamina K1-n” cuando la molécula era una filoquinona y de “vitamina K2-n” cuando era una menaquinona, siendo “n” un número que las diferencia. Sin entrar en más detalle, esta es la razón por la cual los complementos alimentarios ponen en la etiqueta nombres como “Vitamina K2 – menaquinona 7”: están usando ambas nomenclaturas.

Las filoquinonas son de origen vegetal, mientras que las menaquinonas son sintetizadas por bacterias. Las diferentes formas de vitamina K tienen diferentes potencias en el organismo, siendo las menoquinonas más potentes que las filoquinonas.

Aunque nuestras bacterias intestinales sean capaces de sintetizar vitamina K esta actividad no es suficiente, por lo que necesitaremos obtener vitamina K de la dieta.

¿En qué alimentos encontramos la vitamina K?

Los alimentos ricos en vitamina K, sobre todo ricos en filoquinonas, son:

  • El brócoli
  • La col
  • El kale
  • La lechuga
  • Las espinacas
  • El aceite de oliva
  • El aceite de soja

 

Los alimentos ricos en vitamina K, sobre todo ricos en menaquinonas, se encuentran en productos fermentados por bacterias como:

  • El queso
  • El chucrut
  • Productos porcinos
  • Productos aviares

 

¿Qué efectos tiene la falta de vitamina K?

La falta de vitamina K cursa con coagulopatías, es decir, dificultad para coagular la sangre. Esto puede causar hemorragias subcutáneas e incluso anemia en casos más serios.

En los humanos el riesgo de falta de vitamina K aumenta en adultos mayores, en adultos con problemas renales crónicos, y en recién nacidos.

El problema con los recién nacidos es que no tienen reservas de vitamina K, no tienen una flora intestinal que la sintetice, y la leche materna no es muy rica en vitamina K, por lo que en los primeros tres meses de vida puede haber riesgo de padecer la enfermedad hemorrágica del recién nacido.

 

¿Cómo evitar los problemas de la falta de vitamina K?

Para evitar la falta de vitamina K en recién nacidos, se ha optado en muchos países, por dar una dosis de vitamina K vía intramuscular al recién nacido, aumentando rápidamente sus reservas.

Hay situaciones médicas, como en el caso de algunos problemas cardíacos o tromboembolismo venoso, en los que es necesario controlar la coagulación sanguínea. Para ello, se pueden utilizar medicamentos llamados “antagonistas de la vitamina K”, es decir, medicamentos que no dejarán que la vitamina K actúe, evitando la coagulación. Entre ellos están la warfarina y el acenocumarol (Sintrom®).

En estos casos es de vital importancia controlar la cantidad de vitamina K en la dieta, ya que cambios en la dosis diaria o semanal de vitamina K puede causar que haya que cambiar la cantidad de medicamento que se toma.

Exceptuando en los bebés, en pocos casos es necesaria la suplementación con vitamina K, ya que es raro que la dieta no contenga las cantidades mínimas que se necesitan por día.

 

Cantidad recomendada de vitamina K recomendada en un adulto

Un adulto necesita entre 50 y 120 microgramos diarios de vitamina K, según edad y sexo, y es fácil de obtener con una dieta balanceada.

No hay establecido un límite superior de consumo de vitamina K, aunque hay algún caso reportado de riesgo de enfermedad renal con uso continuado y abusivo de filoquinonas.
A menos que se esté en un grupo de riesgo, o el médico lo indique, no es necesaria la suplementación de rutina con vitamina K.