¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de base autoinmune, crónica y no contagiosa. Su versión más conocida afecta la piel de la persona que la padece, pero también puede afectar las uñas y las articulaciones. Su prevalencia es de un 2-3% de la población, aunque en algunas poblaciones puede llegar al 8%. Puede surgir en la adultez, infancia o adolescencia, y los tratamientos varían de persona a persona según la afectación, la edad y la respuesta a cada medicación que se utiliza.

En este artículo te hablaremos de las causas de la psoriasis, la medicación que se utiliza, y los cuidados diarios que te conviene practicar para poder espaciar los brotes de psoriasis.

 

 

¿Por qué se produce la psoriasis?

 

Todavía se están investigando los mecanismos moleculares por los que se produce la psoriasis, porque es una cadena compleja. A día de hoy sabemos que un estímulo determinado (picadura, golpe, estrés, etc.) produce una desregulación de la tolerancia al ADN propio, es decir, moléculas de ADN que deberían reconocerse como propias son reconocidas como ajenas por el sistema inmune. Con este “error” comienza localmente una actividad inmunológica que desemboca en la hiperproducción de queratinocitos anormales y la infiltración de la piel de varias células del sistema inmune, que a su vez alimentarán aún más el proceso inflamatorio.

Hay factores genéticos que participan en el desarrollo de la psoriasis: tener parientes con psoriasis aumenta la probabilidad de desarrollar la enfermedad, y se han identificado varios genes involucrados en el proceso de la psoriasis.

 

 

¿Qué tipos de psoriasis hay en la piel?

 

La psoriasis se clasifica en función de la apariencia que presentan las lesiones en la piel:

  • Psoriasis vulgar o psoriasis en placa. Muchas bibliografías, cuando dicen “psoriasis”, se refieren a esta forma. Cursa con placas bien demarcadas, rojas, cubiertas con escamas blancas y causan mucho picor. Muchas veces las placas pueden juntarse y cubrir un área grande de la piel. Es frecuente encontrarlas en el tronco, codo, rodillas y el cuero cabelludo.
  • Psoriasis invertida o flexural. Causa parches o placas rojas con cierta descamación en los pliegues del cuerpo (axila, zona genital, debajo de la mama…). Por estar en zonas húmedas no cursa con placas blancas secas, y a veces puede confundirse con una infección por hongos.
  • Psoriasis guttata o “en gotas”. Es una forma de psoriasis que se presenta como placas rojas pequeñas, muy común en niños o adolescentes, sobre todo después de pasar una amigdalitis causada por el estreptococo del grupo A. El brote dura unos meses y se va solo, aunque algunos pacientes con psoriasis guttata pueden desarrollar psoriasis vulgar en la adultez.
  • Psoriasis pustular. Cursa con pústulas no infectadas y rojez de la piel. Puede o no haber las típicas placas blancas. Las pústulas suelen aparecer en manos y pies solamente, aunque algunos casos pueden presentar pústulas en varias partes del cuerpo.
  • Psoriasis eritrodérmica. Es una forma de psoriasis que puede aparecer en pacientes con cualquiera de las anteriores formas de psoriasis. El 90% de la piel se pone roja y se inflama, y requiere atención médica.

Las diferentes formas pueden coexistir en un mismo paciente.

 

 

¿Qué órganos afecta la psoriasis además de la piel?

 

La psoriasis puede afectar a las uñas (psoriasis ungueal) y a las articulaciones (artritis psoriásica). Además se ha visto que los pacientes con psoriasis tienen más posibilidades de desarrollar hipertensión, hiperlipidemia, diabetes tipo 2, enfermedades coronarias  o enfermedades inflamatorias intestinales que la población general. Estos datos podrían indicar que la inflamación no se limita a la piel, sino que tiene ramificaciones metabólicas que no se han descrito completamente. La investigación futura dirá cuáles son las rutas metabólicas por las que esto se produce.

El impacto de la psoriasis en la calidad de vida de los pacientes es muy alto; por la afectación estética que tiene la psoriasis, por la incomodidad que causa (picores, sangrados al rascar, dolor) y por la afectación a la salud global (artritis que puede ser limitante, enfermedad cardiovascular, etc.). Se ha visto que los pacientes con psoriasis sufren más depresión o ansiedad que la población general, por lo que frente a un diagnóstico de psoriasis es importante acompañar a la persona y no minimizar su situación diciendo que “solamente tiene un problemita de piel”.

 

 

¿Cuáles son los estímulos que pueden desembocar en un brote de psoriasis?

 

La psoriasis es una enfermedad que cursa con brotes, es decir,  el paciente está bien pero “algo” sucede y aparecen las placas, la rojez, el picor, o las pústulas. Identificar qué desencadena un brote en cada paciente permitirá controlar la frecuencia de los brotes; algunos de los desencadenantes más comunes son:

  • Traumas en la piel como una quemadura solar, irritaciones, etc.
  • Factores ambientales como la contaminación o el humo de tabaco.
  • Medicamentos: ciertos medicamentos para el sistema cardiovascular, antifúngicos, o antiinflamatorios pueden causar o empeorar la psoriasis.
  • Infecciones por estreptococos, estafilococo dorado, o algunos hongos.
  • Consumo de alcohol.
  • Estrés.

Algunos son más fáciles de controlar que otros. En el caso particular de los medicamentos es importante hablar con el médico antes de abandonar la medicación; el médico te buscará un sustituto para que puedas seguir cuidando tu salud sin arriesgar un brote de psoriasis.

 

 

¿Cómo se trata la psoriasis leve?

 

Dependerá de la extensión de la lesión y de la existencia o no de artritis, pero básicamente los tratamientos para la psoriasis suave en la piel pueden ser:

  • Corticoides tópicos. Bajan la inflamación localmente y evita la proliferación de células en la zona tratada.
  • Análogos de la vitamina D (calcipotriol). Aún se desconocen detalles de su funcionamiento, pero parece que regula la proliferación de queratinocitos.
  • Inhibidores de la calcineurina (tacrolimus o pimecrolimus). Los inhibidores de la calcineurina bloquean la activación de células T, bajando localmente la actividad del sistema inmune.
  • Queratolíticos (tazaroteno, ácido salicílico). Destruyen la queratina de la placa psoriática, afinando la piel. Muchas veces mejoran la absorción de otros principios activos.
  • Fototerapia. Se ilumina la lesión con longitudes de onda determinadas para controlar la proliferación celular y la inflamación.

Estos tratamientos demoran entre 2-4 meses en hacer efecto, y es usual que el médico los combine y los rote para lograr un mejor resultado.

 

 

¿Cómo se trata la psoriasias moderada?

 

Para la psoriasis moderada o severa se requiere el uso de fototerapia y de otros medicamentos:

  • Biológicos. Son anticuerpos (o derivados de anticuerpos) que bloquean específicamente a una molécula involucrada en la inflamación. Los grupos de moléculas que se utilizan en la psoriasis son los inhibidores del TNF-alfa, los inhibidores de la interleukina 12/23, los inhibidores de la interleukina 17 y los inhibidores de la interkeukina 23. El médico receta uno u otro en función del cuadro clínico del paciente, la probabilidad de éxito, las contraindicaciones y la tolerancia del paciente, entre otros factores. Casi todos estos medicamentos se inyectan por vía subcutánea o intravenosa.
  • Sistémicos por vía oral. Son fármacos que han presentado buenos resultados al tratar la psoriasis, pero por sus efectos adversos es importante controlar al paciente de cerca mientras dura el tratamiento. En este grupo encontramos a los inmunosupresores metotrexato, apremilast, tofacitinib y ciclosporina, y al derivado de la vitamina A acitretina.

Muchos de estos medicamentos son de uso hospitalario y no es posible conseguirlos en la oficina de farmacia. En el caso de los niños hay menos opciones pues no hay ensayos clínicos de todos los medicamentos en niños de todas las edades, por lo que es posible que lo que se usa para tratar a un adulto en la familia no sea lo que mismo que se utiliza para tratar al niño.

 

 

¿Qué medidas de dieta e higiene ayudan a controlar la psoriasis?

 

¡No todo es medicamento en esta vida! La adecuada higiene de la piel ayuda a reducir la intensidad y la frecuencia de los brotes. Algunas cosas a considerar son:

  • Higiene con agua tibia (no muy caliente) evitando jabones agresivos; mejor utilizar gel y champú específicos para la piel con psoriasis.
  • Evitar guantes de crin o exfoliantes que raspen la piel.
  • Utilizar productos hidratantes después de la ducha; en este caso también existen productos adaptados a la piel con psoriasis.
  • Mantener las uñas limpias y bien recortadas para evitar lesiones en caso de rascado.

Todas estas acciones están encaminadas a tener la piel en buen estado, cómoda y nada tirante, evitando que aparezca un brote frente a estímulos que afectarían más a una piel reseca o lesionada. Además, una piel en buen estado responderá mejor a los tratamientos que le apliques. Tu farmacéutico puede ayudarte a escoger los productos más adecuados para tu caso.

 

Finalmente, es importante evitar el sobrepeso y la obesidad (índice de masa corporal mayor a 25 y 30 respectivamente). Perder peso se asocia con mejor calidad de vida, mejor estado de la piel y mejor pronóstico frente a la artritis psoriásica.