¿Qué son las enfermedades autoinmunes?

Nuestro sistema inmune está preparado para distinguir lo propio de lo ajeno a través de varios mecanismos bioquímicos complejos que permiten un “entrenamiento” para esta función. Pero a veces falla, y básicamente hay dos maneras en las que el sistema inmune puede causarnos una enfermedad: cuando no funciona y nos enfermamos por no tener defensas, o cuando se equivoca y ataca lo propio. En el segundo caso hablamos de enfermedades autoinmunes, y no son solamente una o dos; en este momento se han reconocido más de cien enfermedades autoinmunes diferentes.

 

 

¿Cómo “se confunde” el sistema inmune?

 

El sistema inmune posee células llamadas linfocitos T y linfocitos B, capaces de producir unas moléculas de defensa llamadas anticuerpos. Estas moléculas están involucradas en el reconocimiento de las estructuras que no pertenecen a nuestro cuerpo. Estas células pueden producir anticuerpos contra algo propio, llamados auto-anticuerpos, pero hay  mecanismos de control para controlar su producción:

  • Durante el proceso de maduración de los linfocitos, el timo y la médula ósea son capaces de eliminar o anular la actividad de los linfocitos capaces de producir auto-anticuerpos.
  • Existen mecanismos de eliminación, ubicado en el sistema linfático, de células que se escapan al control anterior.
  • Existen células llamadas células T reguladoras que son capaces de interrumpir reacciones autoinmunitarias en el caso de células que logren escapar los dos controles anteriores.
  • Existen mecanismos bioquímicos de control que permiten la existencia de auto-anticuerpos sin que se produzca daño tisular.

Los mecanismos enumerados son complejos y no entraremos en ellos. Lo importante es saber que los auto-anticuerpos existen, y son condición necesaria pero no suficiente para tener una enfermedad autoinmune. Para tener una enfermedad autoinmune es necesario que se produzca una desestabilización del equilibrio inmunológico, que permitirá que fallen todos estos mecanismos de control y los auto-anticuerpos empiecen a atacar nuestros propios tejidos y causar síntomas.

 

 

¿Cuáles son los factores de riesgo de las enfermedades autoinmunes?

 

Aún no se sabe exactamente por qué se producen las enfermedades autoinmunes. Algunas enfermedades están claramente influidas por mutaciones en ciertos genes, como la diabetes tipo I o la enfermedad de Crohn. Sin embargo, en parejas de gemelos no es raro encontrar que uno tiene una enfermedad autoinmune y el otro no, lo que lleva a considerar más causas además de la genética. Se valora también la influencia de elementos del ambiente, pero hoy en día hay muy pocos elementos que estén claramente relacionados con las enfermedades autoinmunes.

Un factor externo muy conocido son los virus o las bacterias. Por ejemplo, la fiebre reumática se origina a partir de la infección causada por bacterias de la especie Streptococcus pyogenes. Durante una infección en la garganta nuestro sistema inmune desarrolla anticuerpos contra S.pyogenes que también son capaces de reaccionar contra tejido cardíaco, cerebral o conjuntivo, causando los síntomas de la fiebre reumática. Otras enfermedades autoinmunes parecen tener relación con infecciones, pero la evidencia aún es débil y requiere más estudio.

Dentro de los químicos encontramos algunos que están muy estudiados. Consumir iodo en exceso favorece la aparición de enfermedades autoinmunes de la glándula tiroides, ya que la proteína que almacena el iodo (la tiroglobulina) cambia su estructura cuando almacena el iodo extra, y es reconocida como “diferente” por el sistema inmune. El tabaco es un factor de riesgo reconocido de artritis reumatoidea y de lupus eritematoso sistémico. Pero aún queda mucha investigación por delante para saber realmente qué influye en la aparición de las enfermedades autoinmunes.

 

 

¿Cómo se tratan las enfermedades autoinmunes?

 

Una vez diagnosticada la enfermedad autoinmune, el o los médicos escogerán tu tratamiento dependiendo de la enfermedad autoinmune que tengas y de su grado de avance. Una misma enfermedad puede tratarse con medicamentos diferentes según la gravedad, según la respuesta del cuerpo a un medicamento en concreto, y según se esté en un momento estable o en un momento particularmente fuerte de la enfermedad (un brote).

1A grandes rasgos podemos decir que los medicamentos que se utilizan tienen actividad inmunosupresora, es decir, de alguna manera u otra bajarán la actividad del sistema inmune. Pueden evitar la activación del sistema inmune en general, como los glucocorticoides, o pueden evitar el funcionamiento específico de un paso del sistema inmune, como el belimumab (se une a una molécula en particular reduciendo la supervivencia de los linfocitos B). El desafío de la investigación está en encontrar un tratamiento que logre revertir la enfermedad, cosa que al día de hoy no se ha logrado.

También se pueden utilizar medicamentos para compensar los problemas que la autoinmunidad ha causado. Por ejemplo, la diabetes tipo 1 se trata con insulina, ya que cuando se realiza el diagnóstico de la enfermedad el páncreas ya está muy dañado y la vida del paciente depende de recibir insulina externa. También podemos considerar el Síndrome de Sjögren, una enfermedad autoinmune que causa sequedad ocular importante; además de tratar el síndrome con antiinflamatorios o cloroquina se controla la sequedad ocular con lágrimas artificiales para mejorar la calidad de vida del paciente y evitar problemas oculares.

 

 

Una vez recibido el diagnóstico es importante que hables con tu médico para que comprendas qué puedes esperar de tu tratamiento, cómo controlarás los síntomas, y qué cambios tienes que introducir en tu estilo de vida para evitar empeorar tu enfermedad autoinmune. Y cuando pases por la farmacia, recuerda que tu farmacéutico de confianza puede ayudarte a controlar tus síntomas y a mejorar tu calidad de vida.