¿Cómo reforzar nuestro sistema inmune?

Como ya te comentamos en este artículo se ha estudiado la relación entre las vitaminas y el sistema inmunitario. Pero ¿qué otros factores influyen en el sistema inmune? ¿Cómo puedo tener un sistema inmune más fuerte? El sistema inmune es un sistema complejo, influido por elementos como el sueño, la alimentación y el estrés, y aunque hay mucho que no sabemos, te contamos lo que sí conocemos en este artículo.

 

 

El sistema inmune y la vida sana

 

Hay elementos de la vida sana que están relacionadas con el buen funcionamiento del sistema inmune:

  • No fumar
  • Dormir adecuadamente
  • No beber alcohol o tomarlo en cantidades moderadas
  • Hacer ejercicio regularmente
  • Evitar el sobrepeso

El buen funcionamiento del cuerpo en general permite que el sistema inmune pueda trabajar correctamente: sin problemas circulatorios las células del sistema inmune se mueven mejor, con una buena respiración y funcionamiento pulmonar el sistema inmune llega mejor a la defensa de los pulmones, etc.

 

 

El sistema inmune y el estrés

 

Es difícil probar una relación directa entre el estrés y la función inmune, ya que los experimentos controlados que requerirían demostrar esta relación son difíciles de llevar a cabo. Pero sí que hay indicaciones de que el estrés puede dificultar la buena reacción del sistema inmune. El cortisol, la hormona que sube cuando hay estrés o dormimos poco, actúa como supresor del sistema inmune; mantener el cortisol a raya ayudará al buen funcionamiento de nuestras defensas.

 

 

El sistema inmune y la alimentación

 

Las vitaminas y los minerales están relacionados con el buen funcionamiento del sistema inmune. Es posible obtener la dosis adecuada a través de la dieta, y es lo deseable: las frutas, verduras, legumbres y granos integrales deberían ser el punto fuerte de tu dieta, mientras que es conveniente minimizar el consumo de carne roja, grasas saturadas, azúcares y alimentos procesados.

Un concepto importante a tener en cuenta es el de los antinutrientes: según qué mezclemos en nuestro plato nuestro cuerpo podrá tener dificultades para absorber los alimentos. Por ejemplo, el ácido fítico evita la absorción del calcio, por lo que si queremos absorber todo el calcio de la leche no conviene mezclarla con alimentos ricos en ácido fítico como la avena o las semillas de lino: será mejor tomar otro alimento sólido si queremos absorber el calcio en su totalidad.

 

 

El sistema inmune y los suplementos alimentarios

 

Si calculas que tu dieta no te aporta todos los nutrientes puedes tomar complementos hasta regularizar tu dieta. Encontrarás en el mercado productos de todo tipo: mezcla de vitaminas, mezcla de vitaminas y minerales, minerales específicos… tu farmacéutico de confianza puede ayudarte a seleccionar lo que te va mejor. Por regla general podemos decir que no hace falta que tomes cantidades masivas de vitaminas: los multivitamínicos suelen cubrir las dosis diarias que el cuerpo necesita, y es posible tener una hipervitaminosis si abusamos de los complementos alimentarios.

 

 

Productos naturales para el sistema inmune

 

En artículos anteriores te explicamos la función de los betaglucanos  y algunos productos que ayudan a la inmunidad frente al resfriado, para niños y para adultos. Básicamente, existen productos con distinto grado de evidencia frente a enfermedades infecciosas y pueden utilizarse para prevenir o acortar la duración de enfermedades. Pero no sirven para todas las enfermedades, ni se deben tomar de cualquier manera. Por ejemplo, una hiperestimulación del sistema inmune puede tener consecuencias negativas, sobre todo si ya tienes de base una enfermedad autoinmune. Los excipientes de un producto para las defensas también importan, y se debe vigilar que la fórmula completa sea adecuada para ti: un sobre de complemento alimenticio puede tener lactosa y no ser apto para un intolerante, o una ampolla de jalea real puede llevar azúcar y no ser apta para un diabético.

 

 

El sistema inmune y las vacunas

 

Las vacunas son excelentes estimulantes del sistema inmune, ya que preparan a tu sistema inmune para defenderte de patógenos. Existen vacunas contra varias enfermedades infecciosas: algunas se dan a los niños, otras se dan a adultos en poblaciones de riesgo como los diabéticos o las embarazadas… Tu médico y tu farmacéutico te ayudarán a saber qué vacunas son necesarias para ti.