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Diferencias entre mascarillas

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A raíz de las nuevas variantes de coronavirus, más contagiosas que las anteriores, Alemania y Francia han empezado a hacer obligatorias las mascarillas FFP2 en el transporte público y los comercios. Otras mascarillas, como las de tela, están prohibidas en Francia, mientras que en España no hay normativa que regule que tipo de mascarilla es obligatoria usar o no.

Pero, ¿Qué diferencias hay entre un tipo de mascarilla y otro? ¿Cuál protege más?

Higiénica

Las mascarillas higiénicas reutilizables son un tipo de mascarilla creadas específicamente durante esta pandemia. Están destinadas a niños y adultos en situaciones en las que no es necesario utilizar una mascarilla FFP2 o una mascarilla quirúrgica, básicamente personas sanas que no están en contacto estrecho con otras personas.

Tienen la ventaja de ser lavables y reutilizables, como las mascarillas de tela no homologada, pero en este caso sabemos qué características tienen y durante cuántos lavados mantienen sus propiedades.  La normativa que las regula (la llamada UNE 0065:2020) define materiales, forma de elaboración, etiquetado, uso, y especificaciones de eficacia de filtración bacteriana (BFE), de respirabilidad y de lavados mínimos. También recomienda que se utilicen un máximo de 4 horas por comodidad e higiene.

La etiqueta del paquete de mascarillas te da toda la información:

  • Tamaño de la mascarilla. Existen 3 tamaños para niños (incluida el rango de edad aproximada) y un tamaño para adulto, que está especificado al centímetro. En este punto es donde algunas marcas “se escaquean” un poquito, sobre todo cuando la forma no es rectangular y con tres pliegues como las quirúrgicas, pero igualmente suelen darte una idea de tamaño o edad aproximada del usuario.
  • Eficacia de filtración bacteriana. Se pide un resultado mayor o igual a 90% a lo largo de toda la vida útil de la mascarilla. El ensayo es el mismo que para las mascarillas quirúrgicas, a la que se les exige un 95% (tipo I) o 98% (tipos II y IIR).
  • Respirabilidad. Indica la diferencia de presión de aire a ambos lados de la mascarilla para que el aire pase a través de ella, lo cual se relaciona con la comodidad de respirar con ella. Cuanto menor sea este valor menos cuesta hacer pasar el aire, y el valor debe ser menor a 60 Pa/cm² (otra vez, está copiado de la normativa de mascarillas quirúrgicas).
  • Número máximo de lavados en los que la prenda mantiene la BFE y respirabilidad. La norma pide mínimo 5 lavados pero algunas aguantan 10, otras 30, o incluso se han visto 100 lavados.
  • Tiempo recomendado de uso. Están diseñadas para un máximo de 4 horas, pero si se humedece antes (ej: por hablar mucho rato o por hacer deporte) conviene cambiarlas.

Quirúrgica

Las mascarillas quirúrgicas, al igual que las higiénicas, solo protegen a quien la lleva puesta. La diferencia es que las quirúrgicas se recomienda que las usen tanto personas sanas como personas portadoras del virus, mientras que las higiénicas es aconsejable que las lleven solo las personas sanas, ya que su sistema de filtración es más bajo que el de las mascarillas quirúrgicas.

Antes de manipular la mascarilla, lávate las manos con agua y jabón o desinféctalas con alcohol o gel hidroalcohólico. Coge la mascarilla por los laterales, sin tocar la parte interior. Coloca las gomas por detrás de las orejas y tapa con la mascarilla la barbilla y la nariz, asegurando que no hay espacios libres entre la cara y la mascarilla. Ajústala al puente de la nariz.

Antes de retirar la mascarilla, lávate las manos. Para retirarla, coge por las asas laterales y sin tocar el cuerpo de la mascarilla. Una vez retirada, lávate las manos siguiendo el protocolo.

Te recomendamos un máximo de 4 horas seguidas de uso. Después de ser utilizada, si está en buenas condiciones (no húmeda o con perdida de consistencia), dobla la mascarilla con la parte externa hacia el interior y guárdala en una bolsa de papel cerrada. Cuando la quieras volver a utilizar, sigue nuevamente el protocolo para ponértela. Cuando ya no se pueda volver a utilizar, dobla la mascarilla con la parte externa hacia el interior y dipositala en una bolsa cerrada para tirarla. Las mascarillas no se tiran al contenedor del plástico, sino al de los restos.

No debes lavarla con agua y jabón, ni pulverizarlas con alcohol, ja que se alteran las propiedades repelentes del agua que tiene la mascarilla, fundamental para que actúe como barrera de nuestras gotas de saliva.

FFP2

Las mascarillas N95 o FFP2 son las mascarillas diseñadas para evitar tanto que salgan partículas al exterior como para que no entren partículas del ambiente exterior hacia el interior de la mascarilla. Estas mascarillas son las que más se usan en hospitales, pacientes inmunosuprimidos, etc. Sus propiedades aislantes dependen de:

  • La integridad del material de la mascarilla, ya que si el filtro se daña, más partículas pasan a través de la mascarilla.
  • El correcto ajuste de la mascarilla a la cara, ya que si este ajuste falla, deja pasar más partículas entre el espacio que queda entre la mascarilla y la cara.

No es conveniente reutilizar este tipo de mascarillas, si debes hacerlo, te recomendamos un máximo de 5 usos de 8 horas máximo. Es muy importante que si la tienes que reutilizar, no esté degradada o rota y que este limpia.

Después de cada uso, introduce la mascarilla en una bolsa de papel. Cuando la quieras volver a utilizar, lávate las manos con agua y jabón o desinféctalas con alcohol o gel hidroalcohólico antes de manipularla.

No es posible lavar este tipo de mascarillas. Si las mojas, el material filtrante de polipropileno pierde la capa hidrófuga. No es aconsejable la desinfección con alcohol polvorizado, ni el uso de jabón o soluciones jabonosas.

Aunque la mascarilla reduce la propagación del virus, si eres positivo o has estado en contacto con alguna persona positiva, no evita que hayas de seguir los protocolos de aislamiento establecidos. Tampoco evita que debas seguir los protocolos respecto las distancias de seguridad.