Tipos de guantes frente el covid-19

Los guantes son elementos de protección personal que sirven como barrera entre la persona que los usa y el entorno. Protegen en ambas direcciones: evitan que el entorno llegue al usuario, y evitan que el usuario afecte al entorno con lo que sea que tenga en la superficie de sus manos.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de los distintos tipos de guantes? ¿Por qué aún no los recomiendan como obligatorios?

 

 

El clásico: los guantes de látex

 

El látex es un material acuoso de origen vegetal que se puede obtener de varias especies y que puede dar lugar a varios tipos de material como el caucho, el chicle o la gutapercha. El látex que se utiliza en los guantes se obtiene de la planta Hevea brasiliensis. Su demanda se disparó en los años 90 debido a la necesidad de controlar el contagio de enfermedades infecciosas.

Los guantes de látex se ajustan casi como una segunda piel, permitiendo una excelente sensibilidad al tiempo que confieren una alta protección frente a material infeccioso. Pueden ser utilizados durante horas, son biodegradables y resultan altamente coste-efectivos.

Pero en su composición final pueden tener proteínas del látex o restos del proceso de manufactura que dan alergia a la persona que los usa, de ahí que sea necesario disponer de otro tipo de materiales. Esta alergia puede verse empeorada por el almidón de maíz, ese polvito que a veces traen los guantes en su interior. El almidón se utiliza para facilitar la colocación y la manipulación del guante porque es un excelente lubricante, así como para mejorar la sensación táctil del que lo utiliza, pero capta partículas de alérgenos y se puede quedar en piel del usuario, del paciente, y en el aire. El almidón resulta entonces un factor de empeoramiento de alergias, de asma, y puede causar otra serie importante de problemas como una mala cicatrización de heridas. Esto ha llevado a que se popularice el uso de guantes sin polvo o “powder free” en la práctica médica.

 

 

Los sustitutos: los guantes de nitrilo

 

Los guantes de nitrilo están hechos de un material polimérico (“plástico”) de origen sintético. Son un poquito menos elásticos que los guantes de látex, pero se ajustan bien a los dedos. Resisten la perforación un poco mejor que los guantes de látex y son extremadamente resistentes a productos químicos orgánicos, pero no son biodegradables. Son una excelente opción para los alérgicos al látex y para los que necesitan protección por trabajar con solventes orgánicos.

 

 

Los menos ajustados: los guantes de vinilo

 

Los guantes de vinilo están hechos de un material polimérico diferente al de los guantes de nitrilo. No se ajustan tan bien a la mano, por lo que no son convenientes para actividades que requieran mucha sensibilidad como la cirugía, pero son muy económicos y son adecuados para entornos de bajo riesgo como la industria alimentaria o la limpieza de superficies.

 

 

¿Qué guante me conviene utilizar durante la crisis del coronavirus?

 

La pregunta en realidad es ¿Me conviene utilizar guantes durante la crisis del coronavirus? La respuesta de los especialistas al día de hoy está siendo un rotundo “NO”, al menos en forma rutinaria.

 

¿Por qué?

  • Porque el coronavirus no entrará a nuestro cuerpo a través de las manos; eso hace que no necesitemos una barrera a ese nivel, como sí podemos necesitar a nivel respiratorio.

 

  • Porque el coronavirus que se quede en la parte externa del guante irá a todo lo que ese guante toque. Si tocas la barra del metro y luego tocas tu cara irá a la cara, si tocas el móvil irá al móvil, si comes con el guante irá a tu comida y de allí a tu boca… el guante no previene la dispersión del virus, ni en tu cuerpo ni en tu entorno, si no cuidas lo que tocas. Básicamente, tener el guante sucio es lo mismo que tener la mano sucia.

 

  • Porque quitarse los guantes requiere una cierta técnica para no ser un problema de contaminación para ti y para los demás. Una vez utilizados, los guantes (al igual que las mascarillas) deben tratarse como si estuvieran contaminados. La técnica adecuada para retirarlos implica minimizar el contacto de tus manos con la cara externa de los guantes, y además debes “envolverlos” para que tampoco contaminen a los demás.

 

  • Porque dan una falsa sensación de seguridad. Llevar guantes no cambia nada de cara a tocarnos la cara o la boca o darlos un apretón de manos, pero como llevamos barrera parecería que sí en algún lugar de nuestro cerebro, y eso nos lleva a bajar la guardia con el lavado de manos y con la distancia social.

 

Como ves, el guante no es un elemento de protección personal para población general tan efectivo como podríamos pensar inicialmente. Hay quien los utiliza porque prefiere no exponer sus manos a tanto alcohol y tanto jabón y así evitar la irritación, pero en tal caso hay que tener muy presente que los guantes contaminados son tan malos como las manos contaminadas, y que al retirarlos hay que lavar las manos igualmente.

 

 

¿Y la recomendación de guantes en el transporte público?

 

Se está recomendando para el uso de transporte público, como el metro o el bus, porque estaremos tocando superficies por las que pasarán muchas manos entres limpieza y limpieza. Pero para que fuera realmente útil, habría que utilizarlos con los siguientes cuidados:

 

  1. Ponte los guantes con las manos limpias. Por ejemplo, antes de meterte en el metro puedes ponerte alcohol en gel y colocarte los guantes. De esa manera, los guantes estarán limpios cuando accedas al transporte público y no habrás tenido mucha oportunidad de contaminarlos. Si te los pones al salir de casa ten cuidado de no tocar nada, así no contaminas los guantes por el lado de afuera y disminuyes la cantidad de virus con la que accedes al metro.
  2. Una vez que estás en el metro, toca lo mínimo posible. Así evitarás la propagación del virus en la propia instalación. Y sobre todo ¡no toques tus cosas! Móvil, llaves, etc, deberán ser considerados como “sucios” una vez los hayas tocado con los guantes.
  3. Al salir de la instalación del metro, quítate los guantes y tíralos a la basura, para no llevarte contigo los virus que puedan haber quedado en los guantes. Respeta la técnica y no intentes reutilizarlos.

 

Estos pasos te serán útiles para otras tareas en las que valores que necesitas los guantes: contar dinero, hacer limpieza de un escritorio compartido en tu trabajo, etc.