Alimentos no recomendados durante el embarazo

Uno de los aspectos a cuidar durante el embarazo es la alimentación de la gestante. La futura mami recibe una serie de recomendaciones para que la dieta sea variada y cubra sus necesidades nutricionales y las del bebé, pero también se le dirá que no coma ciertos alimentos.

Estas restricciones se basan en las probabilidades que tienen ciertos alimentos de causar problemas: en la población general hay herramientas para que estos problemas se traten fácilmente, pero en una embarazada la situación se puede complicar un poquito más. Te contamos en este post cuáles son esos alimentos de los que te conviene alejarte por los próximos nueve meses, y las razones de ese alejamiento.

 

 

Lácteos sin pasteurizar

 

La pasteurización es un proceso que se aplica a la leche para matar bacterias. Las bacterias pueden cambiar las características organolépticas de la leche, acortando su vida útil. También puede haber bacterias patógenas: se conocen varias, pero entre las que puede causar más complicaciones está la Listeria monocytogenes, capaz de causar una enfermedad llamada listeriosis. La listeriosis puede causar problemas gastrointestinales en adultos sanos y a veces pasa desapercibida, pero a una embarazada pueden causarle un aborto espontáneo. Si el embarazo llega a término, el bebé puede nacer con problemas o desarrollar listeriosis luego del parto.

 

Los alimentos fabricados con leche suelen utilizar leche pasteurizada, pero algunos son la excepción a esta regla. En esta categoría encontramos:

  • Quesos blandos como el brie, cambembert, feta, o queso azul. Se hacen a partir de leche no pasteurizada, con lo que la Listeria puede sobrevivir en el producto final.
  • Leche cruda. Se ha puesto de moda beber leche cruda, es decir, leche que sale de la ubre de la vaca, se envasa y se consume rápidamente. El proceso de hervido puede no ser suficiente para que la leche cruda sea segura, por lo que es mejor tomar leche pasteurizada hasta el final del embarazo.

Los quesos mozzarella, crema, emmental, parmesano cheddar, provolone o gruyere se elaboran con leche pasteurizada, por lo que los puedes consumir sin problemas.

 

 

Huevos crudos

 

Los huevos son un muy buen alimento, pero durante el embarazo deben consumirse cocidos para evitar el riesgo de contagio de salmonelosis.  La salmonelosis es una enfermedad causada por bacterias del género Salmonela que en los adultos causa una gastroenteritis importante, pero tratable con antibióticos. En una embarazada las consecuencias pueden ser más severas: deshidratación, bacteremia (bacterias en la sangre), meningitis, y artritis. Además, algunos antibióticos para la salmonelosis no se pueden utilizar en una embarazada, por lo que el tratamiento de la mujer puede complicarse. Las consecuencias negativas para el feto vienen principalmente a consecuencias de los síntomas de la madre (la deshidratación puede disminuir la cantidad de líquido amniótico) y, aunque es complicado que haya un aborto, no es imposible.

 

¿Qué alimentos contienen huevos crudos?

  • Tortillas cuajadas.
  • Mayonesas y salsas caseras no cocidas.
  • Tiramisú y otros postres suaves tipo mousse.
  • Merengue crudo.

 

 

Carnes crudas o poco cocinadas

 

La carne se debe comer bien cocida durante el embarazo, ya que la carne cruda puede estar contaminada con varios patógenos. Tanto sea de vaca, de pollo, o de cerdo, habrá que cocerla bien antes de ingerirla.

La carne de vaca o cerdo puede estar contaminada con Listeria (ya la hemos mencionado) o con Toxoplasma gondii, parásito capaz de causar toxoplasmosis en humanos. En la embarazada la toxoplasmosis puede causar abortos o malformaciones que afectan al cerebro, los ojos, el corazón y otros órganos. En cambio, la carne de ave (pollo, pavo, pato) puede estar contaminada con Salmonela, permitiendo el contagio de salmonelosis.

La “carne cruda” parece algo feo de comer, pero muchos alimentos diarios están hechos con carne cruda de vaca o cerdo:

  • Carne “al punto” o “poco hecha”.
  • Jamón serrano (el york está cocido).
  • Embutidos.
  • Patés y foies (si están cocidos puedes comerlos).
  • Carpaccios.

 

 

Pescados crudos

 

Además del problema de la listeriosis, los pescados crudos pueden contener en su interior larvas de un parásito llamado anisakis. Este parásito puede afectar a los humanos a través de dos mecanismos:

  • Cuando el parásito invade al ser humano puede causar anisakiasis: el anisakis se reproduce en el tubo digestivo humano y puede penetrar las paredes estomacal e intestinal.
  • Algunas personas pueden sufrir una reacción alérgica al anisakis que va desde urticaria hasta shock anafiláctico.

El anisakis no es un riesgo en sí mismo para el feto, pero sí puede serlo el tratamiento que necesita la madre para curarse. El anisakis se muere si el pescado que lo contiene es congelado durante al menos 5 días por debajo de -20ºC, o una semana completa si esa temperatura no se alcanza, pero para garantizar que no haya contagio es mejor comer pescado cocinado hasta el momento del parto.

¿Qué alimentos incluyen pescado crudo?

  • Sushi.
  • Boquerones en vinagre.
  • Ceviche de pescado.
  • Tartar de pescado.
  • Carpaccio.
  • Mariscos crudos.

Las ostras no contagian anisakiosis pero son capaces de causar toxiinfecciones con bacterias y virus varios en su interior, por lo que tampoco debes comerlas crudas.

 

 

Carnes ahumadas

 

Las carnes ahumadas son carnes que han sido tratadas para que duren más tiempo sin ponerse malas, pero no están cocinadas. Son capaces de propagar la listeriosis, ya que la única forma en la que se puede destruir a Listeria es a través de la cocción a por lo menos 65ºC.

 

 

Vegetales crudos sin desinfectar

 

Las ensaladas son muy buenas durante el embarazo, ya que los vegetales sin cocinar conservan todos sus nutrientes. Si estos vegetales no están perfectamente lavados y desinfectados pueden contener virus y bacterias varias: hepatitis A, Listeria, E.coli, virus causantes de gastroenteritis variadas… la lista completa sería larga. Por eso te recomendamos que consumas frutas y verduras frescas sólo en casa, luego de haberlas tratado con un desinfectante alimentario. Por si acaso, si decides comer verduras fuera de casa es mejor que sean verduras cocidas.

 

 

Atún y otros peces grandes

 

El pescado es un alimento muy bueno para una mujer embarazada debido a su contenido proteico, su aporte vitamínico y sus ácidos grasos omega-3. Los pescados pequeños como la sardina, anchoa, trucha, o salmón son una buena opción, pero conviene alejarse del atún rojo, del tiburón, del mero, del pez espada y del lucio debido a las cantidades de mercurio y metil-mercurio que aportan.

 

A un hombre adulto sano se le recomienda que limite la cantidad que ingiere de estos pescados, mientras que a mujeres embarazadas y a niños menores de 3 años directamente se les recomienda que utilicen otros pescados por el riesgo de problemas neurológicos y problemas renales (entre otros).

 

¿Y por qué los peces tienen mercurio?

La historia comienza con el vertido de mercurio al mar, y con la capacidad del mercurio y compuestos como el metil-mercurio de almacenarse en los tejidos de los seres vivos. Eliminar mercurio de un ser vivo es tarea difícil, por lo que el krill, los mariscos pequeños, y los bivalvos acumulan pequeñas dosis de mercurio en sus cuerpecillos a lo largo de sus vidas. Cuando sus depredadores se los comen, también se comen el mercurio que tenían almacenado. Un pez mediano es capaz de comerse muchos peces pequeños, lo que lleva a la acumulación en su cuerpo de mayores cantidades de mercurio. Lo mismo pasa con los peces grandes: cuando se comen a estos peces medianos también se comen todo el mercurio que se acumuló en las sucesivas comidas bajo el mar de todos los peces medianos, con lo que el mercurio que hay en cada gramo de pescado grande es bastante mayor a la que hay en cada gramo de pescado pequeño. Y cuando nosotros comemos pescado también nos quedamos con su mercurio, cómo no. El mercurio y el metilmercurio son capaces de atravesar la placenta, por lo que durante un tiempo es mejor comer solamente esos pescados pequeñitos que expondrán a la futura mami y a su bebé a poca o muy poca cantidad de mercurio.

 

 

Alcohol

 

El alcohol atraviesa la placenta y puede causar desórdenes del espectro alcohólico fetal, que es un grupo de malformaciones y problemas que se presentan en niños que estuvieron expuestos al alcohol en el vientre materno. Estos niños pueden nacer con bajo peso, tener bajo cociente intelectual, sordera, o apariencia anormal, entre otros problemas. Además el alcohol complica la absorción de algunos nutrientes, por lo que la comida que acompañas con alcohol no es tan aprovechada como si la acompañaras con bebidas sin alcohol.

Los científicos no han establecido un umbral diario o semanal de alcohol que se pueda afirmar que no causará ningún problema a una embarazada. Lo que sí es seguro es que no aportará ningún beneficio ni a la madre, ni al niño, así que por prudencia es mejor mantenerse alejada del alcohol hasta que termine la lactancia.

 

 

Finalmente, y para cerrar este paseo que hemos hecho por la nutrición de la embarazada, queremos recalcar que todas las toxiinfecciones alimentarias mencionadas arriba no se contagian por comer mucho o poco de estos alimentos mencionados, sino que con sólo una vez que se coman es suficiente para enfermar, si ese alimento estaba contaminado. Intuitivamente el razonamiento podría ser “cuanto más veces coma sushi, tiramisú o jamón serrano, más tiento a la suerte” pero en la práctica se ha visto que es fácil que con sólo un descuido comiencen los problemas.

Así que, si estás embarazada, te recomendamos que te mentalices y disfrutes de los alimentos que sí puedes comer sin riesgo, que son muchos y muy variados.