Enfermedades de transmisión sexual

Como su nombre lo indica, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son aquellas enfermedades en las que las relaciones sexuales son una forma importante (si no la principal) de transmisión y contagio. Otras formas posibles de contagio podrían ser las transfusiones de sangre, compartir jeringas, o la vía materno-infantil, pero para ser considerada una ETS la vía sexual tiene un rol principal en su propagación. Pueden estar causadas por virus, bacterias o parásitos. Su importancia radica en las consecuencias para la salud que tienen, tanto a nivel personal como social. Y lo grave es que la incidencia estaba descendiendo desde los años 90, pero en esta segunda década del siglo XXI los casos reportados por año en España no paran de subir. En el mundo hablamos de un ritmo de contagio de más de un millón de contagiados diarios.

 

 

¿Qué enfermedades de transmisión sexual conocemos?

 

La última en añadirse a la lista fue el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), pero la lista es larga y algunas están identificadas desde hace varios siglos:

  • Clamidia.
  • Gonorrea.
  • Herpes genital.
  • SIDA.
  • Verrugas genitales por el virus del papiloma humano (VPH).
  • Sífilis.
  • Tricomoniasis.
  • Hepatitis B.
  • Piojos púbicos.

Cada una tiene sus síntomas, por lo que es difícil generalizar los síntomas que delatan la presencia de una enfermedad de transmisión sexual. Puede haber descarga vaginal o secreciones peneanas de color y olor distintos al habitual, dolor durante las relaciones sexuales, dolor abdominal en las mujeres, ardor al orinar en los hombres o lesiones en la piel y mucosas de la zona genital, anal o bucal. Por fuera de la zona genital podemos ver fiebre o erupciones; incluso pueden pasar absolutamente desapercibidas durante años debido a la falta de síntomas o la presencia de síntomas inespecíficos, como pasa con el SIDA.

 

 

¿Cuáles son los factores de riesgo para las enfermedades de transmisión sexual?

 

Existen conductas en la vida sexual que aumentan la posibilidad de sufrir una enfermedad de transmisión sexual:

  • Tener relaciones sexuales sin preservativo. Incluimos en este punto el uso inadecuado del preservativo, es decir, retrasar el inicio de la colocación hasta pasado un rato de la penetración inicial para solamente contener la eyaculación. Y hablamos de penetración vaginal, anal y oral, ya que las tres llevan consigo la posibilidad de un contagio si se practican sin preservativo.
  • Tener contactos sexuales con varias parejas, tanto sea parejas concurrentes en el tiempo como varias parejas monógamas consecutivas. Cuantas más personas sean parte de tu vida sexual, más posibilidades hay de que te contagies de una ETS.
  • Abuso de sustancias como alcohol o drogas alrededor de una relación sexual. El consumo de sustancias que alteran la capacidad de decisión pueden influir en la decisión de utilizar un preservativo.
  • Edad. Los números cambian un poco según la enfermedad a considerar, pero en España buena parte de los casos nuevos se dan por debajo de los 35 años.
  • Sexo. Los hombres se contagian más que las mujeres, aunque la proporción puede variar (o incluso invertirse) según la enfermedad considerada.

 

 

¿Cómo puedo disminuir las probabilidades de contagiarme una enfermedad de transmisión sexual?

 

Es importante recalcar que, salvo la abstinencia, nada garantiza al 100% la imposibilidad de contraer una enfermedad de transmisión sexual. Incluso las relaciones sexuales con una única pareja pueden implicar un contagio si la persona estuviera contagiada de VIH por culpa de una transfusión con sangre contaminada (pasó al inicio de la pandemia del SIDA pero es muy raro en estos días). Pero sí existen algunas conductas que puedes incorporar a una vida sexual activa para minimizar el riesgo de contagio:

  • Utilizar el preservativo en todas tus relaciones sexuales, desde el inicio hasta el final. Cuidado: esto no elimina del todo el riesgo, pero sí lo disminuye mucho. La rotura del preservativo o la existencia de zonas del cuerpo que el preservativo no separa permitiendo el contacto entre piel y mucosas permiten que pueda haber contagio de ETS aún utilizando el preservativo.
  • Lavar los juguetes sexuales antes de utilizarlos con otra persona, o utilizar un preservativo para cubrilo y cambiar el preservativo entre usuario y usuario.
  • Realizar un test de sangre antes de iniciar relaciones con una pareja nueva, para saber si tú o tu pareja ya estáis contagiados de una ETS, permite detectar a tiempo la enfermedad y prevenir los contagios de ETS.
  • Evitar el consumo de substancias que dificulten tu capacidad de decisión respecto a la adopción de medidas para evitar el contagio.
  • Si tienes una vida sexual muy activa puedes hacerte un chequeo cada seis meses o un año, para asegurar que tu salud sexual sigue siendo óptima.

 

 

¿Hay algún remedio casero para las enfermedades de transmisión sexual?

 

No, no lo hay. Si tienes síntomas de alguna enfermedad de transmisión sexual, si tuviste síntomas pero se han ido, o si no tienes síntomas pero reconoces que has estado en una situación de riesgo es importante consultar con el médico rápidamente. Con el diagnóstico el médico podrá prescribirte los tratamientos adecuados y al utilizarlos evitarás que se afecten tu salud y la de los demás. Lamentablemente los medicamentos o productos de venta libre que tratan síntomas pueden ayudarte a disimular o a pasar mejor los síntomas de la enfermedad, pero no te curarán.

 

 

¿Cómo se tratan las enfermedades de transmisión sexual?

 

Depende de la enfermedad, pero básicamente:

  • Matando las bacterias o parásitos que los causan. La clamidia, la gonorrea, la tricomoniasis y sífilis entran en este grupo. Suelen curarse bien, pero lamentablemente existen cepas resistentes a ciertos antibióticos que pueden dificultar el tratamiento. De hecho, existen cepas de gonorrea capaces de resistir a la mayoría de los antibióticos conocidos y causan la llamada supergonorrea.
  • Controlando o eliminando los virus que los causan. Lamentablemente hay enfermedades virales que no logramos curar del todo, como las causadas por el VIH o el herpes genital, pero sí logramos controlar con la medicación adecuada.
  • Utilizando medicamentos para controlar los síntomas mientras desaparece la enfermedad. Desde el ibuprofeno hasta los anestésicos, el médico puede ayudarte a controlar molestias derivadas de una ETS.

 

Es importante tratarlas y no solamente controlar los síntomas o esperar a que desaparezcan. Por un lado, porque si no te curas puedes contagiar a los demás, propagando la enfermedad. Por el otro, porque las enfermedades de transmisión sexual no tratadas pueden impactar tu salud a largo plazo. Dependiendo de la enfermedad a considerar hablamos de esterilidad, problemas articulares tipo artritis, problemas neurológicos, problemas inmunes, e incluso cáncer. Por ello, si tienes algún síntoma compatible con una ETS, o si has estado en una situación de riesgo, no dudes en hablar con un profesional de la salud. Tu médico de cabecera o tu farmacéutico de confianza sabrán ayudarte y aconsejarte para recuperarte, prevenir recaídas o controlar las consecuencias de las enfermedades de transmisión sexual.